Xavier Batllés lleva toda la vida dedicándose a la música. Lo que más destaca de su trayectoria es la intuición. Como él mismo explicó en la radio Acelobert, siempre se ha apoyado en la intuición en un “sentido de desobedecer las recomendaciones sociales y de la familia”, por ejemplo, “de escaparse de la seguridad, el dinero y la competitividad como valores centrales”.

Así, a lo largo de su vida tanto profesional como personal, se ha desvinculado de las convicciones sociales establecidas, ha roto cánones. De hecho, a los 26 años se unió al movimiento humanista, que Batllés liga mucho con la intuición y la desobediencia de los valores mencionados anteriormente.

Batllés fue un músico muy influyente en la Barcelona de los años 70. En esa década comenzó a surgir un movimiento musical muy potente que fusionaba la música mediterránea con el jazz y los ritmos latinos. Este nuevo género fue muy bien representado por la orquesta Mirasol, cofundada por el mismo Batllés. Él explica que “gracias al contexto barcelonés y español de aquellos años de la pretransició” tuvo mucho eco.

Durante su trayectoria, Batllés ha trabajado con artistas como el Gato Pérez, del que destaca su “herencia letrista y la renovación de la rumba”, o Peret. Además, hace una mención especial al trabajo del músico Eliseo Parra, que trabaja las músicas hispanas y con el que ha colaborado múltiples veces.

Xavier Batllés, junto con sus compañeros, lograron poner en la agenda catalana la música mediterránea y el folk. Apostaron por la originalidad y no tanto por la comercialización de sus composiciones. Rompieron moldes y marcaron una época. Actualmente, cuando es preguntado por sus deseos futuros, afirma que le gustaría “que las cosas pudieran seguir en dirección humanizadora”.

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