Por: Antonia Utrera.-

Ramón Franquesa Artés (Barcelona, 5 de agosto de 1957) es portavoz de la Coordinadora Estatal en defensa del sistema público de pensiones, fundador de Marea de Pensionistas en Cataluña y profesor de Economía en la Universidad de Barcelona. Hemos querido que sea el protagonista de nuestra portada de Octubre, por su compromiso y larga experiencia como activista social en defensa de las pensiones públicas y por la importancia radical que para todos nosotros tiene, jubilados y no jubilados, para nuestro presente y nuestro futuro.

¿Cuántos años dando clases de economía en la Universidad?

Un montón, treinta y tres…

Y activista en defensa del sistema público de pensiones. ¿Qué te mueve a hacerlo?

Primero por solidaridad, segundo porque voy a ser pensionista y quiero serlo con plenos derechos, es un derecho fundamental del cual yo quiero ser parte. Y no estoy dispuesto a que me lo arrebaten.

¿Cuándo nace el movimiento de Marea de Pensionistas?

Primero nace como Coespe, un movimiento que se empezó a cuestionar que se congelaran las pensiones con las primeras reformas. Entendíamos que esto era algo que contradecía la propia constitución española, que establece que las pensiones deben ser dignas y deben revalorizarse. La reforma que rompe esta revalorización es por tanto contraria a derechos adquiridos a nivel constitucional, pero es que además  tenían nivel contractual. La gente empezó a trabajar a los catorce o dieciséis años con un contrato con el Estado en el que se otorgaban una serie de contraprestaciones y entendemos que es absolutamente ilegitimo que al final del partido se cambien las reglas del juego. Y que digan que desde el día que tú te jubiles cada año vas a percibir una pensión menor, es decir, vas a ser cada año más pobre.  De este modo se fue formando un movimiento social organizado en Catalunya, como Marea de Pensionistas. Más tarde formamos la Coordinadora Estatal en 2016. Hay cientos de plataformas coordinadas por Coespe, en muchísimas plazas o delante de Ayuntamientos, cada semana los pensionistas de toda España se reúnen para reivindicar que las pensiones públicas se mantengan, no se privaticen. Nos hemos consolidado y hemos conseguido establecer un programa común que intenta evitar que dividan a los pensionistas.

Ramón Franquesa. Fundador de Marea de Pensionistas en Cataluña y profesor de Economia en la Universidad de Barcelona

Ramón Franquesa. Fundador de Marea de Pensionistas en Cataluña y profesor de Economia en la Universidad de Barcelona

 

¿Qué reivindicáis?

Recuperar la jubilación a los sesenta y cinco años. Entendemos que no tiene ningún sentido prolongar la edad laboral cuando el mercado laboral expulsa a más del cincuenta por ciento de los jóvenes. Esto no es bueno para el país, para los derechos sociales y es tremendamente injusto que al final de tu vida te hagan trabajar obligatoriamente más tiempo. Mas cuando la gente mayor tiene muchas dificultades para conservar su puesto de trabajo, porque al final, con esa prórroga en el tiempo de trabajo, en realidad no se persigue tanto hacer trabajar al camionero o a la persona que está en la construcción hasta que tenga sesenta y siete años, lo que se persigue es que esa persona el tiempo en la distancia entre el momento que pierde su trabajo porque ya nadie lo quiere como peón de la construcción o como transportista, y el tiempo que pueda acceder a la jubilación sea tan largo que al final su pensión sea una miseria.

Hay muchas personas en activo con más de cuarenta años cotizados.

Si, parte del conflicto que tenemos hoy en día es esa gente que ha cotizado durante más de cuarenta años, pero como pierde su trabajo a los sesenta y dos o sesenta y tres años, se encuentra que su pensión queda mermada en un veinte por ciento. Creemos que esto es una absoluta injusticia y un incumplimiento del Estado con sus obligaciones. Por tanto, jubilación a los sesenta y cinco años. Plena jubilación para aquellos que han cotizado más de 40 años.

«La gente mayor que ha trabajado toda su vida tiene derecho a una vejez digna fuera de la pobreza»

Y acabar con la brecha de género.

Si, nuestro sistema es muy injusto con las mujeres, no toma en consideración el papel particular que las mujeres han tenido en nuestra sociedad, especialmente en el pasado. Muchas mujeres no pudieron completar carreras de cotización porque tuvieron que cuidar a sus hijos, cuidar a sus padres, ocuparse de tareas de carácter doméstico, que eran imprescindibles para que la vida económica del país funcionara. Y se encuentran ahora que con periodos muy cortos de cotización o reducidos, su jubilación es muy mermada, y especialmente a partir de que se convierten en viudas. Tenemos un colectivo social de mujeres mayores, que están por debajo del límite de la pobreza porque tenemos un sistema que no protege la existencia de una pensión mínima. Exigimos una pensión mínima equivalente al salario mínimo.

Y subir el salario mínimo.

Si, el salario mínimo debe subirse hasta lo que marca la Carta Social Europea, porque unas buenas condiciones de trabajo permiten un buen sistema de pensiones y debemos evitar que se confronte a la gente mayor con los jóvenes. Los jóvenes tienen derecho a un trabajo digno, a un trabajo pleno, no precario, no de becario, no de falso autónomo, sino un trabajo que genere cotización a la seguridad social y le genere derechos futuros. La gente mayor que ha trabajado toda su vida tiene derecho a una vejez digna fuera de la pobreza.

«Queremos que auditen las cuentas de la seguridad social»

Sin embargo, dicen que no hay dinero para las pensiones, que hay menos cotizantes.

Es falso, nunca en la seguridad social española ha habido tantos cotizantes como los que hay en este momento. La seguridad social, a pesar del trabajo fraudulento, del trabajo encubierto, como becario o como falso autónomo, tiene hoy en día más afiliados que nunca en su historia, sobrepasa los diecinueve millones. Ese es un argumento que se insinúa y es falso. Se insinúa otro argumento, que como vivimos más años, ahora no se puede mantener el sistema. También es falso. El sistema de pensiones surge en los años sesenta, en Europa surge a principios del siglo XX, cuando la esperanza de vida era de cuarenta años. Los antibióticos a lo largo del siglo XX permitieron aumentar la esperanza de vida de manera muy importante. Y el sistema siguió siendo sostenible. Era posible simplemente porque aumentaba la productividad y el sistema nunca quebró.

Entonces, ¿por qué se dice que no hay dinero para las pensiones?

Porque lo que quieren es bajar el único impuesto que siguen teniendo que pagar las empresas. En el ámbito de la Unión Europea han conseguido rebajar la presión fiscal a través de diversos artilugios e ingeniería, traspasando activos financieros, llevando sus negocios al exterior, haciendo deslocalizaciones. Y llegamos a la paradoja que las empresas más productivas, las que cotizan en el Ibex no aportan prácticamente nada al patrimonio público. Hemos tenido una reforma fiscal regresiva. Ahora bien, de todos esos impuestos hay uno que no han conseguido evadir, es el impuesto sobre el trabajo, que son las cotizaciones sociales. Si tú quieres contratar a un trabajador, tienes que pagar la seguridad social. Y de ahí no te escapas. Que es lo que pretenden? Bajando las pensiones, bajar las cotizaciones sociales y aumentar la tasa de beneficio, reduciendo el salario indirecto, un salario que no es el que recibimos cada mes sino al final de nuestra vida. Esa trampa hay que pararla.

El sistema público de pensiones ¿está en peligro?

No, nosotros sostenemos que es estable, de hecho tenemos uno de los sistemas más estables de toda Europa, y por eso planteamos una cosa muy simple, queremos que auditen las cuentas de la seguridad social. Lo vamos a pedir de nuevo ahora en Madrid el 16 de octubre en las Cortes. Es decir, que se coja todo lo que ha ingresado la seguridad social desde que se fundó en 1963 hasta la actualidad y se coja todo el dinero que ha gastado la seguridad social en pagar las pensiones. Y aquel diferencial, lo que no se ha gastado se actualice al coste de la deuda pública. Los cálculos que hemos hecho es que vamos de los quinientos mil millones a los mil millones de superávit, es decir, cuando quiebra la seguridad social es porque se coge dinero de las pensiones para pagar otras cosas. Esas cuentas pertenecen a toda la población española que contribuye con sus cotizaciones cada mes y que tiene derecho a saber dónde ha ido ese dinero y tiene derecho a percibir el día que se jubile una jubilación digna y no una jubilación de miseria que se justifica con una seguridad social que no llega a final de año.

Ramon Franquesa. Entrevista Revista Acelobert Barcelona

Ramon Franquesa. Entrevista Antonia Utrera – Revista Acelobert Barcelona

 

Más de 20 años que se nos habla de las bondades de las pensiones privadas.

Efectivamente, hay dos intereses del poder financiero y del poder económico sobre las pensiones. Uno, reducirlas para pagar menos impuestos. Y otro, convertir eso en un negocio. Para nosotros las pensiones no es un negocio, no es un producto financiero, es un derecho social, pero para los banqueros es una enorme  masa de ahorro que disputan al Estado, quieren ellos custodiarlo. ¿Cuál es el problema? Que en aquellos países en donde se ha producido esa transferencia con el argumento de que el Estado no sabe gestionar y que los bancos saben hacerlo muy bien, lo que ha ocurrido es que esos ahorros se han perdido. Y eso no es una casualidad. Solo hay que ver lo que ha pasado en Chile, en Estados Unidos o en Holanda. ¿Qué ha pasado en estos países? Que cuando han ido a la caja, no quedaba nada. En Estados Unidos más de seis mil camioneros que tienen más de ochenta años siguen llevando trailers.  ¿Y por qué lo hacen? Porque colocaron sus ahorros de toda su vida en fondos privados y ahora cuando se jubilan, se dan cuenta de que no tienen nada y no tienen más remedio que seguir trabajando.

¿Nos piden que entreguemos el dinero de la seguridad social  a fondos privados?

Efectivamente. Y lo que nos proponen ahora con el Pacto de Toledo es que como eso es muy gordo hacerlo de golpe, vamos a crear un sistema por el cual, sector a sector, territorio a territorio, se negocie que una parte de lo que hasta ahora iba a la seguridad social, vaya a fondos privados. Y además intentan implicar con ello a los sindicatos, ofreciéndoles una pequeña comisión.

¿Los sindicatos?

Ellos se llevan una parte pequeñísima de ese negocio, pero les puede ser muy importante para pagar sus locales, etc…  pero es una trampa terrible de la cual van a tener consecuencias después sobre esos sindicatos, gravísimas. Lo que pretenden es ir exonerando, es la teoría del salchichón. No te quito todo, te quito el quince, el veinte por ciento. Te lo quito de la seguridad social y te lo pongo en un fondo privado. Nosotros durante estos meses hemos ido conectando con pensionistas de todo el mundo, con Chile, con Alemania. Los pensionistas alemanes del sindicato más importante, el sindicato del metal, nos contaban: “nos engañaron, nos dijeron hace quince años que íbamos a jubilarnos con pensiones de oro porque una parte de nuestras pensiones irían a Bolsa, y nos decían, fíjate como sube la bolsa. Y ¿que ha ocurrido?, que lo hemos perdido todo. Y ahora solo nos queda la parte pública. Y gracias a ella sobrevivimos. Pero nos han engañado. Lo que nos prometieron al final lo hemos perdido porque el valor de ese depósito se ha desvalorizado” . Ahora lo que pretenden es introducir este sistema que ha fracasado en Alemania, introducirlo en España.

«Exigimos plena jubilación para aquellos que han cotizado más de 40 años y una pensión mínima equivalente al salario mínimo»

Las pensiones, garantes de los rescates a las empresas…

Si, hemos privatizado la electricidad, los aeropuertos. ¿Que nos queda? Las pensiones. Por tanto se está utilizando las pensiones como garante para poder obtener esos créditos que van a beneficiar a las grandes empresas de este país. Y eso es a lo que nos oponemos. Las pensiones no son un activo financiero. Que para pagar esa deuda se utilicen los recursos de la seguridad social es algo totalmente inaceptable. Eso es lo que estamos denunciando, y eso es lo que de momento hemos conseguido que no se lleve a término, pero eso tiene un momento en el tiempo, el 31 de diciembre de 2021. Para obtener esos créditos a las empresas, España  tiene que haber aprobado la privatización de esos recursos, por eso la movilización del 16 de octubre en Madrid. Y no solo hacer manifestaciones, es también explicarle a la gente qué es lo que hay detrás de lo aparente.

Esas grandes empresas, a pesar de la crisis, siguen sanísimas.

Sí, claro, porque están recibiendo ayuda pública. Con esos fondos supuestamente verdes, plantean sanear las cuentas de las grandes compañías eléctricas, hoteleras y del turismo.

¿Y por qué se rescata a las financieras y grandes empresas en lugar de rescatar a las personas?

Porque tienen más influencia sobre la Comisión Europea y sobre los gobiernos que las gentes. La gente para influir debemos movilizarnos. Y por eso nuestro lema es “Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden”. Si queremos defender un derecho, sea la sanidad, la educación, tenemos que estar movilizados y presionando a los gobiernos. ¿Por qué? Porque de manera invisible hay quien presiona a los gobiernos en los pasillos, financiándoles campañas, promoviéndolos en los medios de comunicación o machacándolos en los medios de comunicación y presionando. Aquí resulta que al final, quien gobierna no es quien nosotros hemos elegido en las elecciones, gobiernan aquellos que presionan a los que hemos elegido. Hay que votar, hay que ejercer nuestros derechos pero a la vez hay que movilizarse y recordarles el compromiso que tenían con la ciudadanía cuando se presentaron a las elecciones y exigir que lo cumplan.

Os reunís cada lunes en plaza Universidad, aquí en Barcelona.

Yo os dirigiría a nuestra web, www.coespeweb.es. Ahí tenéis toda la información. Esta es la lucha de David contra Goliat. A nosotros se nos margina de los medios de comunicación. Llevamos años manifestándonos semanalmente y parece que seamos invisibles para los medios. Aquí para la TV3, la televisión pública catalana, no existimos.

Para Acelobert, como medio de comunicación de proximidad e independiente, no solo existís, sino que agradecemos y mucho, vuestra existencia.

Antonia Utrera