Por: Antonia Utrera.-

El materialista es alguien que dice que “El Quijote” son tantos gramos de papel y tantos litros de tinta, sin embargo, si tú coges tantos gramos de papel y le añades tantos litros de tinta, el resultado no es “El Quijote”. Del mismo modo, la ciencia nos enseña que el agua es H2O, pero si tú coges dos átomos de hidrógeno y le añades uno de oxígeno, tampoco obtienes agua.

Nuestro entrevistado de este mes, Eloy Sanz Cerezuela, es espagirista terapéutico desde el año 2007. Estudia y practica Alquimia y Espagiria desde hace más de veinte años. Formado en la Escuela Andalusí de Espagiria y autorizado a enseñar por su Maestro Yabir Abu Omar, de quien recibió la iniciación espagírica después de un trabajo intenso con él de diez años. Es miembro de Cofenac, federación española de terapias naturales e imparte cursos y realiza consultas de medicina espagírica. A su paso por Barcelona, nos concede esta entrevista para hablar de Antigua Alquimia y de Espagiria.

Después de más de veinte años de dedicación, podríamos decir que eres alquimista.
La Alquimia es una cuestión interior y generalmente se tiene mucha discreción sobre ello, no soy maestro alquimista, soy un aprendiz, un estudioso del arte de la Alquimia.

¿Qué es la Espagiria?
La Espagiria sería la aplicación de las leyes y la filosofía hermética y por lo tanto de la Alquimia, no tanto enfocado a la gran sanación sino a la aplicación de esas leyes a la pequeña sanación. Habría que distinguir que la Alquimia sería la gran sanación, que equivaldría a la regeneración absoluta de la naturaleza y de la transformación del ser humano, incluso del cuerpo humano, en un estado que está más allá de las vicisitudes de este mundo físico, el “cuerpo del adepto”, que es un misterio y supone una superación del problema o la enfermedad; y de la muerte. Y por otro lado la Espagiria, que sería la aplicación de ese conocimiento a algo menor, a algo más sencillo, que es la solución de las enfermedades y los problemas cotidianos y la elaboración de medicinas. Se le llama Alquimia menor porque es la Alquimia, pero con un propósito más simple.

¿Que puede aportar la Espagiria en el momento actual?
Nos puede aportar muchísimas cosas, la principal, que es una ciencia con sentido y puede volver a dar sentido y significado a la medicina, al estudio de la naturaleza humana en todos sus aspectos. La Espagiria es un lenguaje filosófico que dota de sentido a la naturaleza y al hombre como elemento integrado en la naturaleza. Las ciencias actuales están cayendo en el sinsentido, en la explicación de que las cosas están hechas de partes y explican a las cosas por las partes. El sistema se descompone cada vez más y cada parte se intenta explicar por sus partes, y al final, al no haber significado, todo queda en un caos.

“El caracol existe porque existe la espiral, y no al revés”

Un sinsentido…
La Espagiria y las ciencias herméticas en general dicen que las partes existen porque existe un sentido y que las partes de las que están hechas las cosas son expresión del sentido. Y no al revés. Nosotros decimos una paradoja, decimos que el caracol existe porque existe la espiral, y no al revés. La Espagiria y el pensamiento hermético en general se entroncaría dentro de la filosofía pitagórica y posteriormente el idealismo platónico y neo-platónico.

¿Cómo definirías la enfermedad?
Como un desequilibrio, es decir, todo lo que existe es sólido en apariencia, es un juego de fuerzas que realizan una danza en armonía entre sí. Cuando esas fuerzas que se transforman unas a otras de acuerdo a un ritmo fijo determinado, siguen su ritmo de activación y desactivación, de nacimientos y muertes, de aparición y desaparición, y están en armonía, eso es la salud. Como los músicos, que cada uno tiene que entrar en la orquesta en un momento determinado y tiene que salir en otro momento. O en una coreografía, un bailarín tiene que entrar en un momento y salir en otro momento. Si un bailarín se despista o un músico no entra a tiempo, todos los demás pierden el ritmo y se forma una cacofonía.

Y eso sería la enfermedad.
Si, además hay una cosa muy curiosa, nuestro maestro decía que en Espagiria solo hay una enfermedad, que es la muerte y es que en este mundo en el que estamos todo tiene que desaparecer para ser renovado, paradójicamente. Por eso se supone que la gran sanación sería llegar a un estado en el cual esa muerte está integrada, se ha convertido en algo nuevo y por lo tanto esa muerte está integrada como renovación. Eso es un misterio. Pero todo, continuamente, cada organismo, estamos naciendo y estamos muriendo. En nosotros constantemente están muriendo células, tejidos, para que se puedan renovar. Cuando esa muerte de las células, de los tejidos, esa muerte que todos necesitamos, se interrumpe, se fuerza, aparece el desequilibrio energético que es la enfermedad. Paradójicamente, yo digo que enfermamos porque no sabemos morir a
tiempo. Hay que saber morir a cosas, hay que saber morir a conseguir algo, hay que saber morir a trabajar demasiado, hay que saber morir a un exceso, a un vicio, hay que saber morir a tiempo, y si no, se desequilibra el sistema y aparece la enfermedad.

Si consiguiéramos esa armonía, habríamos superado la contradicción interna.
Podríamos vivir muchísimo más tiempo del que realmente vivimos por término medio. Teóricamente, tal vez hasta ciento treinta y dos años. Y moriríamos con paz. La muerte sería como un paso, como una transformación, de manera natural.

Entonces, ¿todos los seres humanos estamos enfermos?
Teóricamente si, el ser humano está enfermo desde que nace, pero en la sociedad actual, más todavía. Porque vivimos alejados de las leyes de la vida y la naturaleza. No dormimos lo que tenemos que dormir, no respiramos lo que tenemos que respirar, bebemos aguas envenenadas. Porque no nos entregamos en el amor, y cuando amamos, buscamos segundas intenciones. Porque no respetamos las leyes de nuestro cuerpo y lo forzamos a la mínima que tenemos unos síntomas naturales de enfermedad, como es la fiebre o la inflamación, que son los medios naturales por los cuales el organismo se libera de un tóxico. Porque no pensamos más que en acumular, acumular y acumular. Porque envenenamos el aire con cantidad de vibraciones electromagnéticas que vampirizan la fuerza cósmica universal que es de donde nos viene la vida, lo que los físicos actuales llamarían los electrones libres. En fin, sí, es una sociedad muy enferma, realmente.

“Bailar, danzar, amar, andar descalzos, desconectarse de internet y la telefonía móvil y sobre todo, no ver la televisión”

Y muy desconectada del cuerpo…
Oh claro, si nos desconectamos de la naturaleza nos desconectamos del cuerpo. Paradójicamente hay una tendencia a valorar el cuerpo, en los gimnasios y todo eso, se cuida más la apariencia del cuerpo que la conexión real con el propio cuerpo.

¿Y qué deberíamos hacer para conectarnos de nuevo al cuerpo?
Bailar.

¿Bailar?
Bailar, danzar, amar, andar descalzos, desconectarse de internet y la telefonía móvil y sobre todo, no ver la televisión.

La Alquimia nace en el antiguo Egipto, ¿verdad?
La Alquimia como tal, no se sabe, discuten los entendidos cuál es su origen. El pensamiento alquímico lo tienes con los mismos símbolos y prácticamente con los mismos conceptos, en distintas culturas. Tienes la Alquimia en la versión taoísta china, tienes Alquimia egipcia, que es la que más nos ha llegado a Occidente sobre todo a través del Islam, aunque el cristianismo en sí mismo también es una religión alquímica vinculada al esoterismo cristiano. Alquimia celta, muy perdida. Tienes Alquimia hindú sobre todo dentro del shivaismo y del tantrismo; y en el ayurveda. Tienes Alquimia mesoamericana, asociada a las civilizaciones incas y también muy posiblemente a los toltecas. Y es curioso que aunque son culturas tremendamente distantes entre sí, los símbolos en muchos casos coinciden. Es un misterio. Pero la que nos ha llegado a Occidente, podemos centrar su origen en Egipto.

Eloy Sanz, terapeuta espagirista. Entrevista Acelobert Barcelona

¿Y cómo ha llegado hasta nuestros días?
La Alquimia nunca se ha perdido, es como un sueño del ser humano, un arquetipo del inconsciente. El ser humano tiene la sensación de estar hecho “a medias”, tiene la inquietud de que puede convertirse en un ser en armonía perfecta, que trascienda la enfermedad, el dolor y la muerte. Y es así desde tiempos inmemoriales y la Alquimia refleja esa voluntad. Digamos que esa voluntad está muy presente en Egipto, en el cual el faraón, por decirlo así, encarnaba la divinidad dentro de sí. Y Egipto era una civilización que tenía una voluntad enorme de trascender la muerte, de ir más allá. La rama egipcia de la Alquimia fue transmitida sobre todo a la Grecia clásica, sobre todo a los pitagóricos, es decir, la sabiduría egipcia pasa a nuestra cultura a través de Grecia. Este pensamiento es recuperado en parte por el cristianismo primitivo y se cultiva en Bizancio, a pesar de la degradación que sufrió el cristianismo cuando se politizó.

El cristianismo primitivo…
Ese pensamiento esotérico alquímico se mantiene dentro del pensamiento cristiano en el imperio bizantino. Y posteriormente este pensamiento greco-egipcio se refugia en el norte de Persia, en Haram, y allí es rescatado por los primeros musulmanes. Ellos fundan una serie de movimientos esotéricos, entre otros “La Cofradía de los hermanos de la pureza”, que intentan recopilar el saber de los antiguos, sobre todo greco-egipcios. A través del Islam, con la expansión musulmana, este saber se expande, primero por la península ibérica, y sobre todo a través de Al-Andalus. Este conocimiento comienza a expandirse gracias a la Escuela de Traductores de Toledo donde colaboran sabios cristianos, musulmanes y judíos. Realmente la península ibérica fue uno de los grandes centros de transmisión del pensamiento hermético durante los siglos VIII, IX y X.

Y Alfonso X.
Alfonso X El Sabio fue uno de los grandes reyes que hizo que se recopilase este pensamiento. Y posteriormente Felipe II, pero ya en una época muy posterior. Él salvó de la Inquisición muchos textos.

“La península ibérica fue uno de los grandes centros de transmisión del pensamiento hermético durante los siglos VIII, IX y X”

¿Cómo nace tu interés por la Alquimia?
Uf! Pues yo, ya de adolescente era rarito, me leía los Diálogos de Platón y no entendía cómo es que la filosofía, la ciencia y la religión tenían que ser cosas diferentes, para mi todo era lo mismo. Me interesaban las plantas. Yo veía una planta y sabía para qué servía sin haber leído nada acerca de ella. Y bueno, tuve una crisis existencial muy fuerte. A los diecinueve años cayó en mis manos “El misterio de las catedrales” de Fulcanelli, y ese libro, aunque no entendí ni una palabra, me produjo una inquietud enorme de seguir investigando, me hizo ver que había una manera de unir la ciencia, la filosofía y la religión a través de la Alquimia. Y ahí empezó mi búsqueda, unida a una búsqueda vital muy fuerte. Seguía estudiando por mi cuenta. Yo no consideraba posible que hubiera maestros de Alquimia vivos, y si los hubiera, sería muy difícil encontrarlos. Y en un momento determinado leí una entrevista que le hacían a un alquimista granadino, el que luego fuera mi maestro, Abu Omar Yabir. Varias personas me hablaron de él. Finalmente lo llamé y él fue muy amable, me ofreció visitarle y conocerle.

¿Quién fue Abu Omar Yabir?
Su nombre de pila era D. Manuel Villar Gil, fue un hombre de conocimiento universal. Él era doctor en filología semítica, hablaba fluido el árabe, el hebreo, el arameo, incluso tenía cierto nivel como epigrafista, era traductor de jeroglíficos. Tenía formación como naturópata, y fue un hombre que desde la adolescencia tenía un gran interés por la Alquimia. Empezó a leer textos y entró en contacto con un discípulo de Fulcanelli. Él era un creyente, un hombre de Dios, un sabio. Estaba muy formado en esoterismo egipcio y dedicó toda su vida al estudio de la Alquimia. Investigando en el monasterio de El Escorial y leyendo los manuscritos antiguos vio que la Espagiria era la forma de medicina que se practicaba en buena parte de Al-Andalus. Él se dedicó a investigarla, a recopilarla y a reconstruirla, por decirlo así.

Discípulos del maestro Yabir sois pocos…
Con Yabir se formó mucha gente, pero personas que sigan realmente la tradición, en este momento creo que estamos dos personas, Álvaro Remiro y yo. Hay una tercera persona en el país vasco que creo que también sigue la tradición de Yabir, aunque quizás introduce otros aspectos, que es Jose Luis Arizala. Realmente somos pocos.

La Espagiria nos habla del principio “solve y coagula”. ¿Qué significa?
La naturaleza continuamente está descomponiendo para volver a reunir en una forma más perfecta. Se dice que la naturaleza se perfecciona. Dentro del pensamiento hermético la naturaleza tiene un sentido, tiene un propósito: llegar a un cuerpo perfecto, al cuerpo en armonía total. Es una paradoja porque para eso forma parte de la conciencia. Cada cosa llega a un límite de su posibilidad de expresión, y cuando llega a ese límite, la naturaleza lo descompone para reunirlo en una forma más perfecta, más armónica, que pueda llegar a un estado superior, que refleje mejor la perfección, a un estado de menos contradicción interna. La naturaleza continuamente mata para resucitar, descompone para reunir, y a eso se le llama “solve y coagula”, disolver y coagular, morir y renacer, matar y resucitar.

El permanente ciclo Vida-Muerte-Vida.
Si, continuamente, la muerte es inseparable de la vida, y la vida inseparable de la muerte, en este mundo en el que estamos.

Entonces, ¿todo lo existente tiende a la perfección?
Todo lo existente existe porque hay una perfección de la que proviene y a la que debe retornar. Es un misterio muy grande, nos metemos en metafísica pura. ¿Que esta perfección es expresable en este mundo, tal como lo conocemos? Seguramente no, quizás lo único que podemos encontrar es una imagen de esa perfección. La única manera que tenemos de entender el Uno absoluto es el amor, la relación de amor entre las partes, por eso la unidad es armonía. El universo está intentando reflejar continuamente la armonía perfecta.

Si algo existe es porque está relacionado con otra cosa, si no, no existiría.
Exactamente, porque las cosas aisladas no existen. Es algo que saben los físicos cuánticos actuales, algo que ya sabían los antiguos egipcios, que todo en el universo es una malla de relaciones, le llamaban “Los espejos de Isis”.

La Espagiria busca esa relación entre las cosas…
Si, se trata de tejer mallas de relaciones. Por eso nosotros podemos relacionar el romero, con el sol y con el corazón. Son tres aspectos de una misma fuerza que nosotros llamamos sol, que en el cielo se manifiesta como una estrella, en el mundo vegetal se manifiesta como un tipo de planta, el romero por ejemplo, en el mundo mineral, como oro, y dentro del ser humano se manifiesta como fuerza vital, el corazón. Varias expresiones de la misma fuerza universal. Esta organización del cosmos es lo que hace la ciencia de la Espagiria y la ciencia de los antiguos, en general.

¿Y la fuerza de venus?
Se manifiesta en el riñón, en las funciones renales, en distintos tipos de plantas con formas muy exóticas y olores muy embriagantes, se manifiesta en el metal cobre, se manifiesta en el color verde, y en el cielo, en el planeta venus.

“Ramón Llull fue uno de los grandes alquimistas”

A lo largo de la historia ha habido grandes alquimistas, Aristóteles, Platón, Paracelso, Santo Tomás de Aquino…
¡Y Ramón Llull! Hay que citarlo, totalmente, uno de los padres de la lengua catalana, uno de los grandes alquimistas.

¿La antigua Alquimia fue la base de la medicina actual?
No, en el origen de la medicina muchos de los grandes médicos fueron alquimistas, pero ya desde los inicios de la medicina en occidente hay dos corrientes, hay una corriente persa que es una medicina que va al tratamiento directo del síntoma y hay una medicina de origen más egipcio, que se practica en Grecia, sobre todo en los templos de Asclepio, que es la medicina sagrada, de origen alquímico, más orientada a ir a la causa profunda de las cosas, más espiritual; y preventiva. Ya desde el principio hay una medicina más mecanicista, que va a los síntomas y otra medicina que va a la raíz profunda de las cosas, con una tendencia más homeopática. Esto ya lo recoge Hipócrates en la Grecia clásica.

¿Hay una vinculación entre la medicina china, la ayurveda y la Espagiria?
La misma palabra medicina ya nos está hablando de la medicina persa, viene de los “medos”, entonces la terapéutica espagírica estaría muy vinculada con la terapéutica taoísta y la terapéutica ayurvédica. El contexto cultural es diferente, pero tienen muchísima relación entre sí, de hecho se iluminan mutuamente.

¿Y Paracelso?
Paracelso no descubre nada, recoge un saber anterior a él y simplemente lo sistematiza y le llama Espagiria. Él recoge la medicina hermética, que ya se practicaba mucho antes de Paracelso y no solo en Al-Andalus, tenemos a Santa Hildegarda von Bingen en Alemania, una mujer alquimista que practicó la medicina hermética, tenemos a Ramón Llull, Arnau de Vilanova… Estamos hablando del siglo XII, aproximadamente, Paracelso fue posterior, del siglo XV.

Y entonces, ¿la homeopatía?
La medicina espagírica paracélsica se extiende por Europa a partir de la muerte de Paracelso, siglo XVI al XVIII, y se fundan escuelas paracélsicas. Y curiosamente vuelven al monasterio de El Escorial y allí se fundan unos laboratorios al servicio de los reyes, donde se fabricaban medicamentos espagíricos. Samuel Hahnemann es un señor que recoge este conocimiento espagírico, le quita algunos aspectos esotéricos para evitarse problemas con las autoridades religiosas de la época, hace unos estudios personales suyos y le cambia el nombre y le llama homeopatía. Hace sus aportaciones, claro, pero bebe de la fuente de Paracelso. Y Paracelso a su vez, bebe de los Andalusíes.

Maravilloso legado.
Claro, aquí en España hubo un legado tremendo de sabiduría espagírica que hay que reconocer. Lamentablemente se estudia más a los autores y filósofos andalusíes en Inglaterra que aquí en España. Gracias a Felipe II y a su bibliotecario, Arias Montano, que era un gran humanista, se salvaron muchos textos, de hecho muchos sabios moriscos se disfrazaron de monjes y se fueron a El Escorial, a trabajar para Felipe II.

Entonces la Alquimia se ha mantenido viva hasta el día de hoy.

La Alquimia ha estado siempre presente, como un escenario de fondo detrás incluso de muchos descubrimientos modernos. Poca gente sabe que Isaac Newton fue un gran alquimista. Y que Einstein tenía una gran biblioteca de textos herméticos y alquímicos. Y que muchos científicos del siglo XX fueron estudiosos de la Alquimia.

Inicias un nuevo curso ahora en septiembre.
Empezamos el 25 y 26 de septiembre, será un fin de semana al mes durante diez meses y se completa con una semana de prácticas de laboratorio, para hacer preparados y extracciones a partir de plantas. El curso se dará en la Alta Garrotxa, en Can Camps, un lugar muy bonito rodeado de naturaleza. Y ahí aprenderemos la filosofía hermética, las leyes del hermetismo y como se manifiesta en el organismo humano. Y el arte de diagnosticar y curar de la Espagiria.

¿Se necesitan conocimientos previos?
No, se necesita sensibilidad y apertura de mente y corazón.

Y un poco de poesía…
¡Poesia! sí, fundamental! Ser capaz de romper todos los esquemas que hay en la mente, de la enseñanza mecanicista que nos han dado, ser capaz de leer la naturaleza con mente de poeta o de niño.

Darás también una conferencia aquí en Barcelona.
Si, el día 9 de septiembre a las 19’45h, ahí nos encontraremos, en Espai Akasha, plaça de la Torre, 2. ¡Estáis todos invitados!

Muchas gracias Eloy, ha sido un verdadero placer conocerte.

Antonia Utrera