“Mis dos medallas más importantes son
el Nil y el Joe, mis dos hijos”

Por Antonia Utrera · Diciembre 2018

Gemma Mengual (Barcelona, 12-4-1977) Considera una de las mejores deportistas españolas de todos los tiempos, la Sirena de oro, como le decían, debutó en 1991 con 14 años. La familia y una enorme fuerza de voluntad le han acompañado hasta el 2012, que se retiró. Nos cita en su casa, después de haber recogido del colegio a sus dos hijos pequeños. Y es allí donde nos encontramos con el deportista de élite, que un día priorizar su vida familiar por encima todo el demás, eso si, después de haber sido una de las mejores nadadoras mundiales de todos los tiempos, y de haberse llevado a casa 46 medallas y 2 platas en las Olimpiadas de Pekín.

¿Cómo llegaste al mundo de la natación?
Pues por casualidad, mi prima llevaba un par de años o tres haciendo sincro en Can Caralleu y la vi una vez en una exhibición y me encantó, yo ya iba a piscina en la escuela y el monitor siempre le decía a mis padres, que esta niña se mueve super bien en el agua, con mucha facilidad, y ya era yo un poco bailoteo, me ponían música y me ponía a bailar. Y al ir a ver a mi prima me encantó y me apuntaron al cabo de unos meses …

¿Que se siente allí abajo, bajo el agua?
Se sienten muchas cosas -dice riendo- disfrutas mucho, pero sufres mucho también, porque es un deporte muy duro pero a mí me encanta estar en el agua, es lo que más me gusta, en el agua me siento realizada, me ponen música y me muevo sola, no tengo que pensar, ¿sabes? dentro del agua me dejo llevar y sale solo…

La familia fue muy importante.
Siempre, la familia siempre me ha apoyado, al inicio empiezas a nivel club pero a medida que vas avanzando, la exigencia es más, entrenaba cada día en Can Caralleu, lejos de casa, a mis padres me tenían que llevar, venir a buscar, los estudios también costaban más y entonces siempre me han apoyado y en los momentos que necesitas ayuda, en los estudios o en lo que sea, han estado allí, los estudios eran muy importante para ellos, pero también veían que este deporte me iba bien, veían que tenía talento y que lo disfrutaba e intentaron que llevas las dos cosas…

No era fácil…
No, además de que a medida que pasaban los años la exigencia era mayor y al comenzar a competir internacionalmente mucho más, faltaba a la escuela, mis padres tenían que ir a hablar con los profesores para explicarles “nuestra hija ha entrado a una selección nacional, tiene que viajar… “, luego entré en un centro donde todos los que estábamos allí éramos deportistas y había un margen para faltar a clase y te ayudaban un poco con esto, estudiábamos y entrenábamos en el mismo lugar, no había desplazamientos durante el día, entrenaba ocho o nueve horas al día… llegaba a casa cansada, no tenía ganas de estudiar pero me tenía que apañar… había noches que dormía cinco horas, pero bien, iba haciendo…

¿Siempre te ha acompañado esta fuerza de voluntad?
No siempre ha sido igual de fuerte esta fuerza de voluntad pero como la sincro era para mí una pasión y no quería que por una cosa no pudiera hacer la otra, ya que tenía que esforzarme y también he tenido la suerte de que con poquito que iba haciendo, iba aprobando… aunque un año fui a repetir, estaba en segundo de bachillerato, ya competía mucho más, faltaba mucho más en clase, y al final decidí repetir curso.

La deportista española con más medallas. Has participado en 4 juegos olímpicos, 26 años en activo, 46 ​​medallas, 2 platas olímpicas en Pekín. ¿Que hay que hacer para ser una de las mejores?
Hay muchos factores, podría decirte esforzarse mucho, pero hay gente que se esfuerza mucho y no llega, se juntan muchos factores, esfuerzo, constancia, talento, saber aprovechar este talento con todo lo demás, tener un objetivo claro, no rendirse nunca, no salirse del camino, que a veces sales, pero intentar poner el foco donde quieres y suerte, que a veces también el factor suerte influye.

Y esta imagen que tenías tan clara desde el inicio…
Si, de hecho yo con 14 años fui voluntaria olímpica y cuando veía las chicas allí nadando yo sabía que sería olímpica, lo tenía clarísimo, me veía, yo me visualizar y lo tenía aquí en la cabeza, sabía que llegaría, lo tenía claro, creo que nunca he tenido algo tan claro en mi vida -ríe.

Era tu sueño.
Si, era mi sueño, yo ya entrenaba cada día, era mi vida la sincro, ya empezaba a tener un nivel y ya veía mis posibilidades, y tuve la oportunidad y la suerte de poder estar allí en unos juegos olímpicos, a pie de piscina, viendo los entrenamientos, viendo la competición, pues ese mismo espíritu olímpico se hizo muy mío, y lo dije, yo estaré aquí, en unos juegos olímpicos, tarde o temprano, y mira , al final, cuatro….

Después de 8 años de haberte retirado, ¿cómo fue que volviste?
Ah! Porque me liaron, me van los retos y no se decir que no, entonces digo. Lo había dejado en 2009, que pasé una operación bastante importante, quería tener un año tranquilo y me quedé embarazada, dejé de competir, y cuando el Nil tenía 8 meses intenté volver en 2010, pero me encontré a una situación un poco difícil, mis prioridades habían cambiado, la entrenadora me veía muy diferente del resto del grupo, no quería hacer excepciones conmigo y entonces me sentí un poco desplazada, y estaba incomoda… y dije, después de 6 meses que me iba a cuidar a mi hijo que era lo que más ilusión me hacía, acababa de ser madre, de abrir un restaurante, si, lo tuve claro.

Y en 2012 te retiras.
Sí, hice la rueda de prensa oficial diciendo que lo dejaba y 2015 me volvieron a liar con el del dúo mixto con Pau Ribes, era la primera vez que se hacía en un campeonato del mundo, era un reto, era hacer historia y me atreví, y eso fue la excusa para que el año siguiente la directora técnica de la Federación me animaba a ir con Ona Carbonell que en aquel momento no tenía una pareja de nivel, y yo entrenando un poco, llegaría… y llegué, entrenamos al mismo nivel las dos en la Olimpiada, pero fue durillo para mí, llevaba seis o siete años sin entrenar, con dos hijos, con una carga del día a día, eran muy pequeños todavía los niños, llegaba a casa muerta… Imagina, pero fue un reto para mí y no me arrepiento…

Con la Ona Carbonell, ¿bien?
Si, si, muy bien, a pesar de la diferencia de edad, nos llevamos 12 o 13 años, una pasada, ella, claro, su recuperación era otra, ella era más joven, se recuperaba más rápido de todo, yo debía hacer unos sobreesfuerzos mentales, yo me tiré de cabeza, porque tengo facilidad y muchos años de entrenamiento detrás, y entonces supe gestionarlo bien, y supieron cuidarme, pero de cabeza debía ser muy fuerte, el Joe tenía un año, había días que no podía con mi alma, me dolían las pestañas y todo, era terrible. Yo soy muy enérgica, siempre me dicen que soy “la pilas”, pero claro, cuando estás entrenando, seis, siete horas a un nivel físico heavy, llegas a casa y ves que tienes que ir a hacer la compra, y no sé que, gracias que tengo una madre que me ayuda, pero claro, fue un año muy duro en este sentido…

Entrevista a Gemma Mengual

Entrevista a Gemma Mengual

Hay una competitividad sana, de superación con uno mismo, pero hay otra que no lo es tanto…
Bueno, al final es competición, la competición es querer ganar, yo siempre lo digo, hay que intentar ser mejor que el de tu lado, si no… hay un equipo que es buenísimo, que tu quiere ser mejor que tu compañera, porque entonces genera que el otro también quiera ser mejor, y el equipo mejora. Si yo no quiero ser mejor que mi compañera, entonces estaríamos ya todas de barbacoa, ¿no?. Hay que intentar ser mejor, yo cuando entrenábamos todas, quería ser siempre la primera, es que me moría por ir la primera, Y si, hay piques y envidias en momentos, pero claro, es normal, siempre que se sepa gestionar y haya una persona importante, o un capitán de equipo o la entrenadora misma que sepa manejar todo esto…

Ahora haces de entrenadora.
Soy colaboradora de la Federación y hago varias cosas, ayudo a la tecnificación y aporto cosas de mi experiencia en diferentes cosas que me necesitan y la federación si necesita que yo vaya a algún acto para representar la federación, pues también, si, hago un poco multi funciones, pero bueno, me gusta porque al final, ahora que estoy trabajando más con la tecnificación con las chicas que son previas a entrar en el equipo nacional pues veo que es muy enriquecedor porque vas viendo que las pocas cosas que le vas diciendo y ves el margen de mejora que tienen es muy bueno. Y al equipo nacional también, llevo dos o tres años llevando yo el dúo mixto también.

¿El mejor momento de tu carrera?
He tenido muchos, pero yo recuerdo el último, el momento de los Juegos Olímpicos de Río, destacando en la competición y sabiendo que mis hijos estaban allí viéndome, con millones de personas y ellos estaban allí en medio, se sentían allí , diciéndome … “mama, mama …” Estaban allí los dos.

¿Y el peor momento?
Cada vez que me he llevado una decepción, ¿no?, cuando has estado muy cerca de una medalla y aquella medalla se te ha escapado, te llevas una decepción. Nos pasó en Roma y en Atenas en 2004, que estábamos tocando la medalla, y las perdimos las dos, nos ha pasado varias veces. Tuvimos unos años buenos que no se nos escapaba ninguna, pero…

En 2009, después del mundial en Roma te diagnostican una enfermedad…
Si fue un tumor en la nariz, era benigno pero era una operación complicada, fue un final de 2009 durillo y al cabo de unos meses me quedé embarazada…

Entonces abriste el restaurante Sugoi
Si, fue un año sabático, quería tener mi negocio y abrí el restaurante Sugoi, que es un restaurante japonés aquí en Sant Cugat, hacemos sushi fusión, mi socio es brasileño, y también hacemos un poco de mercado, muy producto mediterráneo y también muy producto japonés, fusión con el estilo brasileño, está muy bien…

Además tú tienes debilidad por sushi.
Sí, sí, siempre me ha gustado mucho, desde el año 2000 llevamos unos amigos a probar, y me encantó… y cada vez más y más, uno o dos días a la semana tenía que comer sushi…- ríe.

¿Y como es eso de casarse y celebrarlo dos veces?
Pues mira, el 23 de marzo de este año me casé, la primera fue algo familiar, y la segunda, ya estábamos casados. -ríe- hicimos una fiesta con amigos, era la noche de San Juan, una noche diferente, fue divertido…

Me parece que estáis muy enamorados…
Sí, sí .. Son muchos años juntos ya… ¿once?. Si, once años juntos, si, si… por los niños, sobre todo lo haces por ellos, por los papeles, que las cosas queden bien.

¿Tu experiencia como madre?
Si, la experiencia como madre es lo mejor que he hecho en mi vida, y yo siempre digo que mis dos medallas más importantes son el Nil y el Joe. Se llevan bien, y mira que son muy diferentes ellos dos, son Zipi y Zape, la cara y la cruz, pero se complementan a la perfección…. -ríe mientras se los mira en dirección a la cocina, donde están jugando tranquilos- sí, es divertido, como madre, mi vida no es muy rutinaria, tengo que hacer a veces malabarismos para hacer todas las cosas, suerte que mi madre me ayuda, y sino canguros, la abuela, el otro… bien, vamos haciendo, pero es difícil ser madre e intentar estar siempre, y además depende de qué tipo de trabajo tengas, es complicadísimo pero bueno, me encanta. Nadie te enseña, pero…

Y estás haciendo lo que quieres hacer…
Si, bien, las mujeres hoy en día queremos llegar a todo, y creo que está bien que lo intentemos, al final nos hemos de sentir realizadas, no sólo somos madres, somos mujeres, trabajadoras, tenemos nuestras ambiciones, nuestras necesidades y siempre que puedas llegar a todo, ¿no?, es como que, somos así, no lo podemos evitar…

Proyectos a futuro…
Sobre la marcha voy decidiendo, así en proyecto, no tengo ninguno, pero cosas que me rondan por la cabeza, si, eso siempre, ideas enfocadas a la sincro, exhibición, más artística, más como espectáculo, si, la sincro tiene esa vertiente que es un deporte olímpico pero al final es un deporte que es espectáculo, se pueden meter mil cosas, jugar con el agua, con elementos, combinaciones de danza fuera y dentro, se pueden hacer mil cosas.
Gemma Mengual, tal cual.

Por Antonia Utrera

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