El Club Esportiu Sagrerenc es una asociación que hace 104 años que se
inauguró en el barrio de la Sagrera. Su presidente, Juan-Diego Benítez, explica que la misión principal del club es, aparte de disfrutar del fútbol sala, “fomentar personas y ayudar y complementar la formación que reciben los niños y niñas, tanto en la escuela como desde sus familias “.

Así, Benítez destaca la importancia del respeto por uno mismo y para los demás. Desde el club se intenta que los chicos se comporten como personas y adquieran “la capacidad de actuar y tratar a los demás como a ellos les gustaría ser tratados”.

Además, el presidente también destaca la relevancia de participar en un deporte de equipo: “De alguna manera se está creando un grupo y se está colaborando con otra gente”. Esto, según Benítez, ayuda a los chicos a comprobar que “la suma de muchas individualidades es un resultado final que será más grande que las diferentes unidades”.

En esta línea, Benítez apunta que se debe concienciar a los niños y niñas “que todos son responsables del resultado final”. Explicarles que tanto pueden ganar como perder y que sepan que ganar no siempre es debido a las capacidades del equipo, “sino por el rival que se ha tenido ese día”. Y que cuando se pierde, “si realmente uno ha hecho lo máximo que podía, debe sentirse satisfecho consigo mismo”.

Asimismo, el club también da mucha importancia a la educación fuera de la pista. Como anécdota, Benítez explica que uno de los monitores que había en el club pedía las notas de clase y, a veces, daba la titularidad a los partidos dependiendo de los resultados de los exámenes. Se trataba, por tanto, de reforzar la educación que estaba recibiendo en el colegio y en la familia: “Las notas no debían servir como premio o como castigo, pero sí como estímulo”.

Redacción: Acelobert

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