Por: Antonia Utrera,-

 “Nuestro destino, el centro y hogar de nuestro corazón está en el infinito, y sólo allí.” (Wordsworth)

¡Felicidades a todos los Piscis! Si cumples entre el 19 de febrero y el 21 de marzo aproximadamente, naciste cuando el sol estaba en el signo de Piscis. Nadie es un signo, sin embargo el sol representa en la carta natal nuestro propósito vital, nuestra motivación más profunda. El signo de Piscis, junto a Cancer y Escorpio, pertenecen al elemento Agua, el mundo de los sentimientos y las emociones profundas, la intuición y la empatía natural.

Su gran sensibilidad les convierte en seres vulnerables fácilmente influenciables, sin embargo esto no debe considerarse debilidad, ya que el agua tiene gran fuerza y poder penetrante. Así lo expresaba un erudito chino del siglo XI: “El Agua cede pero lo vence todo. El Agua extingue al Fuego o, hallándose a punto de ser derrotada, huye como vapor y se reforma. El Agua lava a la Tierra blanda, satura la atmósfera para que el Viento muera. El Agua vence cediendo; nunca ataca, pero gana siempre la última batalla”.

El Agua nos habla de los anhelos del alma y  Piscis, quizás el más emotivo de todos los signos, representa el idealismo, la inspiración, la vulnerabilidad, la compasión curativa hacia todo lo que sufre, la devoción y la realización espiritual.

Si Virgo nos habla del servicio a los demás, su  opuesto Piscis, nos hablaría de la entrega y el sacrificio. Hay una gran necesidad de sentirse parte del grupo, ya sean estos movimientos sociales, políticos o religiosos. Como el río que va a desembocar al mar perdiendo así su identidad, Piscis busca en su experiencia la fusión, la disolución y la entrega, para formar parte de algo mayor que le proporcione la experiencia de sentirse uno con el Todo.

Su principal característica es la tolerancia hacia la forma de ser y de actuar de los demás, inspirada en un sentimiento de hermandad amorosa entre todos los seres humanos.

Piscis es un signo mutable, lo que hace al individuo muy sociable y con gusto por los contactos humanos, con una gran capacidad para las relaciones desde la empatía, entendiendo que dando afecto es el único medio de recibirlo.

Hay una gran sensibilidad creativa que puede expresarse en la poesía, la danza, la música y el mundo de los sueños. El símbolo de Piscis, dos peces nadando en direcciones opuestas, nos habla de esa naturaleza sin protección, abandonada al fluir. Dejarse llevar, fluir con la vida, son sus máximas.

Piscis, como los peces, es escurridizo y escapista, con gran dificultad en distinguir dónde acaba él y donde comienzan los demás. Necesita encontrar el equilibrio entre esos dos peces y aceptar lo que la vida le trae, sin evitarlo ni querer modificarlo. En su aspecto negativo, puede darse una tendencia al escapismo, una dificultad a enfrentar la realidad no como le gustaría, sino tal cual es, sin buscar falsas salidas para evadirse, ya sea a través del alcohol, las drogas, etc…

El signo de Piscis está regido por Neptuno, nombre romano de Poseidón, dios de los mares, señor de las profundidades oceánicas. Su vocabulario es el del agua, y el agua, en todas las culturas y en todas las épocas, simboliza la sustancia primaria, la fuente de toda creación.

“Del agua proviene toda vida” (El Corán)

Uno de los  mitos griegos asociados al signo de Piscis es el de Dioniso (Baco para los romanos), dios del vino. Dioniso es un dios bondadoso y amable que expresa libertad y alegría, aunque su naturaleza es doble, a la vez mística y cruel, cuando se encoleriza provoca inundaciones. El exceso de Piscis surge de su mismo éxtasis emocional, de su comprensión de la fusión con todo, y lo mismo que le puede llevar al conocimiento, es a la vez lo que le puede destruir y enloquecer.

Piscis necesita bailar, extasiarse con su danza, para conectar como Dioniso, con la sublime alegría y encontrar el equilibrio entre esos dos peces, aceptando lo que la vida le trae, sin evitarlo ni querer modificarlo.

Antonia Utrera

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