Por: Ester Torrella

El cuerpo humano dispone de tres “puertas giratorias” que le permiten comunicar su medio interno con el medio externo en el cual vive inmerso. Una de estas puertas se encuentra en el aparato digestivo, otra en el aparato respiratorio y una tercera en la retina, que es quien administra el alimento más sutil, la luz.

En este artículo solo haremos referencia a la luz y a como su calidad e intensidad, afecta nuestro medio interno.

El día 21 del pasado mes de marzo tuvo lugar el equinoccio de primavera, un punto de inflexión en el cielo que marcó el cambio de estación en la tierra y en todas las formas de vida que lo habitan. Durante este periodo de tiempo, el sol transitó exactamente sobre la línea del ecuador y experimentamos las mismas horas de luz que de oscuridad.

A partir de este “punto cero”, la naturaleza inicia un nuevo ciclo. La luz va a ir ganando día a día terreno a la oscuridad y la energía de vida, replegada en el interior de la tierra durante el periodo invernal, renacerá con todo su esplendor, renovando y regenerando la totalidad del planeta.

El cambio en la calidad de la luz solar es el detonante, el verdadero protagonista de esta explosión de vida que transforma el aspecto y el comportamiento, tanto del paisaje exterior, como de los animales y de los seres humanos.
Siempre que la luz blanca atraviesa la materia, se polariza, difractándose en 7 rangos de color. La irradiación electromagnética de cada color difunde por el espacio en forma de olas que vibran a diferentes frecuencias, específicas para cada uno de ellos. En el equinoccio de primavera se produce una transición desde el color -o frecuencia de vibración- que había iluminado el planeta hasta el momento, a otro color diferente dentro del espectro de la luz blanca.

Según la Medicina Tradicional, los órganos que reciben directamente este nuevo impulso energético primaveral son: hígado, vesícula biliar, corazón y sangre. Son ellos los que tendrán que hacer el esfuerzo más contundente en la hora de adaptarse al cambio.

La dificultad para lograr el éxito en la adaptación se puede resumir en 3 grandes posibilidades:

  1. Que la funcionalidad de estos órganos esté previamente comprometida por un exceso de acumulación de carga tóxica (por ejemplo, por una deficiente higiene de vida más o menos mantenida en el tiempo).
  2. Que estos órganos presenten, de forma constitucional, un metabolismo energético en déficit o en exceso, es decir, que ya vengan “de fábrica” con esta característica. Es el que la Medicina Tradicional Occidental (MTO) denomina desarmonía constitucional. Para el médico que practica la MTO, conocerla es importante porque la acción terapéutica tendrá que ir siempre dirigida a apoyar a los elementos que más lo necesiten.
  3. La tercera posibilidad, la más comprometida, contiene en sí misma las otras dos: toxicidad acumulada y desarmonía constitucional.

Aquellos individuos que tengan los órganos mencionados en equilibrio energético -y poca carga tóxica-, se adaptarán con más facilidad a la nueva luz y podrán compensar por sí mismos las pequeñas alteraciones propias de la primavera. Una buena dieta rica en alimentos antioxidantes, mucha agua, ejercicio, la práctica de la respiración consciente o de la meditación, por ejemplo, según las preferencias y posibilidades de cada cual, serán suficientes para transitar por este periodo tan intenso, de una manera dulce.

Por el contrario, aquellos que presenten desarmonía constitucional en los órganos mencionados y, sobre todo, si hay carga tóxica añadida, tendrán que recibir una ayuda profesional personalizada a fin de evitar o apaciguar síntomas o manifestaciones molestas por insuficiente capacidad de adaptación (fatiga, eccemas, alergias, insomnio, irritabilidad, etcétera). Si esta ayuda se puede administrar un mínimo de quince días antes del equinoccio, mucho mejor. Si no llegamos a tiempo, se tendrán que incorporar a las medidas antes descritas, drenajes con fitoterapia espagírica y/o nutrientes específicos para revitalizar la energía de los órganos afectados, en función del grado de malestar y de las necesidades individuales.

La luz renueva y regenera la vida en cada primavera. Nada ni nadie escapa a su poder transformador. Invitémosla a entrar dentro de nuestra individualidad con el respeto y la atención que se merece.

Ester Torrella Yagüe

Metge col·legiat núm. 16684 – Barcelona

Salut conscient: la salut dels vincles i les relacions

Medicina Tradicional Occidental: Espagiria i Alquímia

www.estertorrella.com

Youtube: Dra. Ester Torrella