Por: Gisela Izard

¿Qué es el sistema inmunológico?

El sentido actual del término inmunidad nació en el siglo XIX derivado del latín de ‘defender desde dentro’. La referencia más antigua sobre inmunidad se encuentra en “Historia de la Guerra del Peloponeso” del historiador Tucídides. Explica que durante la peste de Atenas en el 430 a. C., las personas que se habían recuperado de la peste anterior podían atender a los enfermos sin contraer la enfermedad por segunda vez.

El sistema inmunitario es el conjunto de procesos biológicos en nuestro interior que nos permiten mantener el equilibrio interno frente a agresiones externas, o internas.​ O sea, es un sistema que reconoce lo dañino y reacciona. Todos los seres vivos lo tienen.

Las moléculas y células del sistema inmunitario se producen en varios tejidos y órganos: médula ósea, timo, bazo, ganglios linfáticos y tejido linfoide asociado a las mucosas. Todos ellos viajan por la sangre y la linfa controlando que todo funcione bien.

¿Qué pasa si no funciona bien nuestro sistema inmune?

Si el sistema inmunitario está menos activo se produce la inmunodeficiencia que puede ser temporal (producida por una infección, o fármacos) o más o menos permanente (producida por el Sida). Si está más activo puede producir enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto, la artritis reumatoide, y el lupus eritematoso.

¿Qué podemos hacer para mantener nuestro sistema inmune en perfectas condiciones?

La prevención es crucial, para la Medicina Tradicional China y el Dr. Karmelo Bizkarra. Lo mejor es mantener nuestro cuerpo sano.  Para que el sistema inmunológico funcione de manera adecuada, es importante fortalecerlo.

¿Qué hacer?

Alimentación: Mantener una alimentación variada, de temporada, local, equilibrada y sana, que incluya proteínas, verduras, frutas y algunos carbohidratos. Un ayuno de vez en cuando, de unos días, a base de sopas de verduras, verduras al vapor, arroz integral, caldos e infusiones, es una forma efectiva de reforzar nuestro sistema inmunológico. Intentar comer un poco menos, menos frecuencia, de forma simple y sin muchas mezclas. Masticar bien.

Alimentos beneficiosos (ecológicos): ajo, cebolla, puerro, nabo, rábano, daikon, jengibre, pimienta, mejorana, pepino, berro, menta, semillas de lino y de fenogreco, almendras, apio, alimentos ricos en betacaroteno: zanahoria, calabaza, brócoli, perejil, col, mango, remolacha, albaricoques, algas, alimentos fermentados, kuzu, raíz de malva, gordolobo y la salvia, miel cruda de buena calidad, verduras de raíz, arroz integral y la avena, orégano, tomillo, regaliz, canela, anís estrellado, astrágalo chino, azukis, melocotón, pera. La piel de mandarina para infusión.

Suplementos: Ingerir algunos oligoelementos que benefician las defensas como selenio y zinc. Podemos tomar cada mañana un chupito de agua de mar, contiene todos los oligoelementos que necesitamos. Comprobar con el médico o terapeuta si necesitamos suplementos. Tomar suplementos porqué sí, puede entorpecer la función del hígado.

Respiración: Fortalecer los pulmones con ejercicios de respiración. Agradecerles el trabajo que realizan. Mantener las mucosas hidratadas con inhalaciones de hierbas antisépticas o agua con aceites esenciales de eucalipto, tomillo, romero, orégano, naranja o limón.

Descanso: Dormir y descansar suficiente y bien.

Si tenemos fiebre, dejarla actuar. Es una defensa. La fiebre beneficia al sistema inmunológico ​ aumentando y mejorando la movilidad y la fagocitosis de los leucocitos, bajando los niveles de endotoxina, incrementando la proliferación de las células T y mejorando la actividad del interferón.

Naturaleza: cualquier contacto con la naturaleza nos ayuda a armonizarnos (las plantas, el agua, el aire fresco, el sol y la tierra). Tomar el sol cada día unos 15-20 minutos, es muy inmunoestimulante. Como alternativa, puedes tomar una cucharadita de semillas de chía.

Salud mental sana: Cultivar la alegría y la tranquilidad. Practicar el afecto, el contacto físico, la empatía, el lloro, el ejercicio físico, la meditación son formas naturales de producción de oxitocina.

Piel: cuida tu piel con productos naturales y ecológicos. Usa jabón sólo una vez a la semana.

¿Qué no hacer?

Alimentación: Dejar alcohol y tabaco, lácteos, exceso de cítricos, alimentos fríos, el trigo refinado y la bollería, congelados, bebidas frías, alimentos procesados, muy procesados y los refinados, el plátano, los embutidos, las frutas tropicales, los zumos industriales, exceso de dulce o azúcar.

Hábitos: Evitar cenar tarde. Evitar tener la calefacción fuerte en invierno. Sedentarismo.

Salud mental: el estrés, el miedo, el pánico, la ansiedad y la angustia provocan debilitamiento del sistema inmunitario y digestivo.

Recuerda que somos lo que comemos y, que el cuerpo humano es una fábrica química perfecta. Normalmente se encuentra perfectamente calibrada para la conservación de la vida a través del trabajo en equipo de las células.

¿Cuál es el paso más pequeño que te atreves a dar para empezar a cuidarte?

Gisela Izard

Nutrición Saludable

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