Por: Ester Torrella.-
La naturaleza como modelo de observación

La Medicina Tradicional, sea de oriente o de occidente, adquiere, renueva y regenera su conocimiento observando el comportamiento de la naturaleza -entendida como la totalidad de la creación, no sólo como un paisaje-. Ella se expresa con el lenguaje universal del símbolo: imágenes, texturas, colores, olores, sonidos, se vinculan entre sí en una perfecta y fluida relación de interdependencia que evoluciona a través de ritmos y ciclos generando un movimiento inteligente de transformación permanente al que llamamos Vida.

La Medicina Tradicional escoge la naturaleza como modelo de observación porque es el único completo y perfecto en sí mismo. Todo está siempre en todo y en todo momento. Cada forma creada representa un aspecto de la totalidad y al mismo tiempo la contiene. El vínculo que cohesiona y unifica la multiplicidad de formas con las que se expresa, es el Amor. Toda la Creación late y respira Amor.

Observando las características y el comportamiento de la naturaleza «exterior», podemos conocer y comprender las características y el comportamiento de nuestra naturaleza «interior» -tanto macroscópica como microscópica-, precisamente porque las dos naturalezas comparten una misma y única esencia y están regidas por los mismos ritmos y ciclos.

Para el médico tradicional, el ser humano es un todo indivisible. Los diferentes aspectos que lo conforman: físico, energético, psíquico, anímico, espiritual e incluso social, mantienen entre sí una indisoluble relación de interdependencia, es decir, que la afectación en uno de ellos repercutirá inevitablemente en la totalidad. Es por este motivo que la Medicina Tradicional se revela como una medicina holística e integrativa.

Lo que más interesa al médico que practica la Medicina Tradicional, es conocer y comprender el verdadero significado del estado de salud y descubrirlo y vivirlo en sí mismo. Si le falta conciencia para distinguir el orden del desorden en él, le será muy difícil poder distinguirlo en sus pacientes.

La enfermedad o el trastorno se origina siempre en los planos invisibles -mente, alma, espíritu- y, como si de un absceso se tratara, se va abriendo camino hasta desembocar en la periferia donde se hace visible, tangible, medible. Y es así como la conciencia puede ser informada del desequilibrio que le afecta y tiene la oportunidad de actuar o modificar lo que haga falta para recuperar el estado de salud.

Cuando tratamos directamente el síntoma periférico -por ejemplo, una lesión en la piel- y éste se alivia o desaparece, hablamos de curación. Cuando incidimos al mismo tiempo sobre la causa primera –integrando la conciencia de los aspectos invisibles-, existe la posibilidad de lograr la sanación. En el primer caso, la disfunción puede reaparecer e incluso convertirse en crónica. En el segundo caso, no, porque se recupera la coherencia y el fluir armónico entre las partes.

La sabiduría perenne nos transmite que la ignorancia es la enfermedad fundamental del ser humano, en el sentido de ignorar quién es él en realidad. Sin conciencia de ser, estamos desconectados de la voluntad y el coraje necesarios para iniciar y completar el proceso de sanación. Si no sabemos quiénes somos, no podremos discernir entre lo que nos nutre y lo que nos envenena y esto incluye el tipo de vínculos y relaciones que establecemos, tanto con nosotros mismos como con los demás y el entorno.

Podemos aprender mucho sobre la calidad de los vínculos y la salud observando la naturaleza. Si contemplamos las diferentes formas de vida que habitan en un solo centímetro cuadrado de terreno, veremos que todas mantienen entre ellas una perfecta relación de afinidad. No veremos nunca un cactus creciendo junto a un lirio. La inteligencia que ordena el movimiento de la vida hace que ninguna semilla pueda germinar y prosperar si la tierra que la ha de acoger le es hostil. Siempre el vínculo precede la forma, es así de importante. Discernir entre las relaciones saludables, que nos abren el corazón a la gratitud, la alegría, la vitalidad o la creatividad de aquellas que nos lo cierran, nos apagan y nos desvalorizan, es fundamental a la hora de mantener el estado de salud en un buen equilibrio estable.

Ester Torrella Yagüe

Médica colegiada nº 16684 de Barcelona

Salud consciente: la salud de los vínculos y las relaciones

Medicina Tradicional Occidental: Espagiria y Alquimia

www.estertorrella.com

Youtube: Dra. Ester Torrella