Por Antonia Utrera.-

Es el momento de las personas, en plena crisis del Covid-19, hablamos con la Asociación “De Vecino a Vecino” del barrio de Sant Antoni en Barcelona.

Eva, coordinadora de los voluntarios:

Los que estamos aquí todos somos vecinos y todos somos voluntarios, que poco a poco poniendo cada cual su granito de arena hemos conseguido que el barrio nos conozca, que la gente que tiene necesidades venga a nosotros. También dejamos sillas de ruedas, material hospitalario, camas articuladas, si algún vecino lo necesita, viene, nos lo pide y lo cedemos sin ningún problema, cochecitos de niños pequeños, tenemos un ropero donde están las costureras que preparen ropa para los niños pequeños ya que crecen muy rápido. Les ayudamos también en temas legales, de alquiler, desahucios, psicólogos, escuelas para los niños, les ayudamos en todo lo que nosotros podemos. Donde mejor podemos ayudar es con la alimentación, el resto de cosas, con los contactos que tenemos, les orientamos hacia donde pueden dirigirse para que puedan solucionar sus problemas.

¿Y en estos momentos de crisis?

Intentamos no perder el sentido del humor, porque la verdad aquí se ven situaciones muy duras, y claro, te afectan mucho, aquí hay voluntarios que cuando marcha una familia, lloran. Estos días estamos desde las 9h a las 20’30h, comemos aquí y todo. Intentamos animar a la gente que viene, porque socialmente también se encuentran fuera de lugar, ya no es solo un tema de alimentación, necesitan un apoyo anímico, a veces vienen familias cada día, repartimos menús por las tardes, y ya empiezan a abrirse un poco, a explicarte cosas, y a cogerte afecto, que tú también se lo coges a ellos.

Rafa Martínez, presidente de la Asociación:

Antes del Covid entregábamos dos toneladas de comida al mes, ahora en estas ocho semanas de confinamiento vamos hacia las treinta y siete toneladas de alimentación y cuatro más de menús embolsados que nos dan gente como “Nutrición sin Fronteras”, “Catering 365”, “Health Warriors”, los Taxistas o la Fundación Aurea. Todo el mundo nos está ayudando mucho y se han dado casos tan increíbles como que el comedor social de aquí del Paralelo, el pasado domingo nos pidiera apoyo porque se les acababa la comida y no podían repartir comida a usuarios habituales. Entonces nosotros encantados compartimos, teníamos menús y nos sumamos. Hay una situación de emergencia y la gente está super maja, el comercio del barrio brutal, el mercado cada día nos da cosas, las tiendas de los Encantes nos están regalando cosas, zapatos para los niños pequeños, la gente del barrio, impresionante, como siempre.

¿Son gente del barrio u os llegan de toda Barcelona?

Nosotros estamos entre los barrios del Raval y Poble sec, ellos con una renta familiar mucho más baja que la nuestra, entonces estamos atendiendo a toda la gente del barrio, toda la que nos llega, pero también estamos llegando a acuerdos con entidades de alrededor para echarles una mano porque están desbordados y no llegan. Y nosotros tenemos suerte, somos una asociación consolidada que empezamos a funcionar con la crisis del 2008, estamos por tanto más preparados y estamos dispuestos a hacer vecindad con los barrios vecinos también.

Estáis trabajando en la recuperación del tejido social entre comercios, vecinos y entidades del barrio, ¡qué trabajo tan importante estáis haciendo!. ¿Estáis recibiendo ayuda del Ayuntamiento, de las Instituciones?

Barcelona tiene 73 barrios, las equipamientos sociales son para cada barrio pero desde que empezó la crisis se cerraron todos y dejaron uno solo por Distrito, las puertas de los Servicios Sociales de Barcelona se cerraron y esto ha comportado muchas dificultades, además solo había un cartel en catalán y castellano en las puertas, y esto nos ha dado muchos problemas para gestionar a la gente que no hablaba el idioma. De hecho hemos tenido que traducir a siete idiomas las instrucciones de los carteles de donde tenían que llamar y los hemos colgado en las puertas cerradas de los Servicios Sociales. Necesitamos políticas que ayuden a la población a ayudarse entre ellos, porque hoy por hoy, la ayuda ha sido exigua. Cuándo llegó toda esta gente que hablaba curdo, árabe, indio, tuvimos la suerte de “Indian Culture”, ellos empezaron a entregar comida a esta gente, se han gastado veinte mil euros de su bolsillo y no han recibido nada del Ayuntamiento. Nosotros compartimos muchísima comida con ellos pero los pobrecitos están a dos velas y hacen un trabajo muy importante, desde que están ellos, nosotros podemos derivar gente allá que los entienden y acogen. Las Instituciones han hecho muchos números pero con la población no han participado, o sea, la gente, impresionante, pero las Instituciones, no.

¿Qué podéis decir a las personas que quieran ayudar?

Siempre nos gusta que nos vengan a ayudar, siempre hay algo para hacer por pequeño que sea. Y en estos momentos hacemos mucha fraternidad, es muy bonito ver cómo la gente viene aquí a ser generosa, con su tiempo, su dinero, sus ilusiones. Nosotros estamos en calle Rocafort, número 7 de Barcelona, quien quiera pasar por aquí que pregunte por mí y seguro que encontramos maneras de colaborar, estoy convencido.

¿Qué le dirías a la gente que está en situación de necesidad?

Que no tenga miedo, que venga aquí, que no solo es comer, que también estamos desarrollando maneras para dar herramientas para llegar un poquito más lejos, ahora tapamos el agujero, después encontraremos soluciones entre todos y otras entidades también nos ayudarán, haremos un banco de trabajo, y entre todos saldremos adelante. La crisis social acaba de empezar pero el encuentro con el vecindario también, juntos construiremos muchas cosas y saldremos adelante.

Por: Antonia Utrera

Foto: Associació De Veí a Veí de Sant Antoni

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