“La gente debería mirar más a los ojos y no tener una pantalla siempre delante”

Por Marta Codina · Febrero 2019

Carmen Conesa vuelve a Barcelona, ciudad donde nació, bajo la caracterización de Morticia Addams, matriarca de la familia gótica más popular de los últimos dos siglos. La actriz nos recibe en el Teatro Coliseum, donde permanecerá hasta el 17 de febrero con la comedia musical de Broadway, La familia Addams. Ella reconoce que en esta vida no tiene ninguna asignatura pendiente pero sueña con una gran aventura: dar la vuelta al mundo en barco, atravesar el estrecho de Magallanes y visitar la Tierra del Fuego. Le gusta mirar al cielo y reflexionar y confiesa que casi no tiene tiempo libre. Feliz de vivir ocupada, pinta, toca el piano, canta jazz, lee y estudia filosofía. Y es que las bellas artes han marcado su vida desde que de bien pequeña fantaseaba en ser payaso de circo.

La Familia Addams se hizo popular en los años sesenta, con la serie televisiva en blanco y negro. Cuando de pequeña mirabas la serie, ¿habías imaginado alguna vez interpretar a Morticia?
Nunca, ella me parecía la antítesis de mí, no teníamos nada que ver. Nunca me había planteado hacer de Morticia. Pero ahora me encanta, este papel ha sido un regalo.

Ahora que la has conocida y la has trabajada, ¿existen similitudes entre Morticia y Carmen?
Creo que nos hemos adaptado la una a la otra. Yo le he dado algo mío y ella me ha dado cosas suyas. Pero sí tenemos puntos en común. Su disciplina y su severidad, y esa rectitud de carácter, en eso nos podemos parecer. Y el hecho de que se cuida mucho, yo también me cuido mucho. Es muy elegante y a mí la elegancia me gusta mucho. Y la parte pasional que lleva dentro. En la vida social y pública aparenta ser muy fría pero luego, en la intimidad, es un volcán.

Lo que no compartís es la risa. ¿Como llevas estar toda la obra sin poder ni sonreír?
Esto me costó mucho. El resto de personajes son muy cómicos, hacen muchos chistes y siempre acababa queriendo reír pero con la ayuda del director, Esteve Ferrer, tanto  Miércoles como yo, que somos los personajes más serios, conseguimos no reír.

En este espectáculo, Miércoles, que es tu hija en la obra, lleva un pretendiente a casa que no te acaba de gustar. Tú también tienes una hija adolescente. ¿Te has imaginado en esta tesitura en la vida real?
De hecho, mi hija ya tiene un pretendiente y me cae muy bien. También me fuerzo a que me caiga bien, porque es su chico y es su elección, yo aquí ya no tengo nada que decir. La persona que ella elija será la mejor del mundo para ella, y por eso yo la apoyaré en todo.

¿En qué soñabas cuando eras pequeña? ¿Qué te imaginabas siendo de gran?
Yo quería ser payaso y hacer reír. También quería ser médico sin fronteras y ventrílocua. Quería trabajar en un circo.

Te desviaste un poco del camino…
Me gustaba todo lo que tenía que ver con el espectáculo y con el arte. Estudié Bellas Artes y hacía danza en el Instituto del Teatro para llegar a ser bailarina. Pero me salieron papeles de actriz y aquí estoy.

Naciste en Barcelona y te formaste artísticamente en el Instituto del Teatro. Te diste a conocer en TV3, con la Trinca. ¿Por qué te fuiste a Madrid, Cataluña te quedaba pequeña?
No pero tenemos la gran suerte de hablar dos idiomas, catalán y castellano, y Madrid tenía una industria cinematográfica más grande. Allí me fueron saliendo oportunidades y ya me quedé. 

Tras veintiocho años viviendo fuera, has vuelto a vivir a Barcelona con la gira de La Familia Addams. ¿Qué te ha supuesto este cambio?
Volver a Barcelona ha sido un regalo precioso. Estos meses estoy viviendo en Gracia y estoy feliz con este reencuentro con la ciudad y con Cataluña, en este momento político tanto decisivo. Ha sido muy importante para mí estar aquí, con mi familia y mis amigos.

Entrevista a Carme Conesa

Entrevista a Carme Conesa

Llevas casi cuarenta años en el mundo del espectáculo pero no habías participado nunca en el típico serial de TV3. Hasta ahora, que sales a la segunda temporada de Com si fos ahir. ¿Era un tema pendiente?
No, estoy encantada de formar parte de la serie y estoy feliz con los proyectos que me van surgiendo pero tengo la suerte de no sentir que tengo temas pendientes, no me queda ningún hilo colgando.

¿Es cierto que no tienes microondas ni congelador?
Sí. Tengo una nevera pequeña que no tiene congelador. Tengo el mercado muy cerca y hago compra de mercado casi a diario. Me gusta comprar producto fresco y charlar con los tenderos. En eso soy muy de barrio. De microondas no tengo porque también quería poner una licuadora, no tenía espacio para los dos aparatos y tuve que elegir uno. Nada trascendente (risas).

Tampoco utilizas las redes sociales. En una era tan tecnológica y en tu profesión, en la que mantenerse visible es tan importante, ¿no te da miedo quedarte atrás?
Quien me conoce ya sabe dónde encontrarme. A veces es mejor que no sepan nada de ti, suscitas más interés y misterio. En esta época de exhibicionismo, tengo un amigo que me dice que lo mejor que puedes hacer es no estar. Y es verdad. Cuando alguien quiere saber de mí, me llama.

¿En el móvil o al fijo?
Móvil sí tengo! Pero hay un día a la semana que siempre lo dejo en casa y no lo recupero hasta la noche. Y normalmente miro el correo electrónico sólo una vez al día. La gente debería mirar más a los ojos y no tener una pantalla siempre delante. Yo estas cosas no las entiendo.

Pues tienes una hija adolescente que ha nacido en la era digital…
Si, pero ella me ha visto siempre leyendo, pintando, dibujando… Y este es el mejor ejemplo que puedo darle.

Tienes un diario a mano, que en esta época también parece impensable. ¿No has pensado en publicar?
Nunca. Escribo todas las mañanas, sobre la vida, el cielo, como me siento… Es meditación, un momento para reflexionar. Escribo diarios desde que tenía unos trece años. Los guardo en cajas, cerradas con cinta adhesiva, que no he vuelto a abrir ni abriré. Nadie los debería leer, ni yo misma. Cuando yo ya no esté, que los quemen. La vida de nadie es tan interesante. Por lo menos, la mía no lo es.

Pero es una vida llena de actividades. ¿Te queda tiempo libre?
No me queda mucho. Lo tengo ocupado con las clases de música, el piano, la guitarra, la pintura, mi hija, mis perros… Lo mejor del mundo es estar ocupado, pero bien ocupado, con cosas que te gustan. Entonces no te duele no tener tiempo y te sientes feliz.

¿Una lectura obligada?
Ikigai, de Francesc Miralles. Trata sobre la felicidad de estar siempre ocupado y de cómo conseguir tener una vida larga y feliz.

¿Cuál es la última película que has visto?
Un asunto de familia, en el cine Verdi. Fui sola. Me gusta mucho ir sola al cine. Cuando voy acompañada sufro mucho por si a la otra persona no le gusta la película que he elegido. Suelo ir a la sesión de las cuatro, porque casi no hay gente y disfruto de una proyección privada.

¿Versión original?
Siempre.

¿Qué consideras imprescindible en tu vida?
La música. Escucho muchísima música, electrónica, clásica, swing, Bosa Nova…

¿Lo que más te gusta hacer?
Navegar. Le tengo mucho respeto al mar pero es de las cosas más excitantes que he vivido nunca. Salir a las once de la noche para atravesar el Mediterráneo, mirar al horizonte, allí donde el cielo se junta con el mar y no ver nada. Y decirte a ti misma, venga, allí. Es muy impresionante. Apasionante.

Marta Codina

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