Por: Antonia Utrera.-

José Corbacho (L’Hospitalet de Llobregat, 12 de diciembre de 1965) Actor, director, guionista y humorista. Ha hecho teatro, televisión y cine. Durante doce años formó parte de La Cubana y después trabajó en la productora El Terrat, de la cual es socio en la actualidad. En la televisión lo hemos visto en Homo Zapping y en programas como «MasterChef», «Tú cara me suena», etc… Dirigió junto a su amigo Juan Cruz la película Tapas por la cual ganaron un Goya al mejor director novel. Corbachito, como se le conoce en las redes sociales, no para quieto un momento, física y mentalmente. Inquieto y en permanente estado creativo. Podemos verlo estos días en el Teatro Borras, con «Ante todo mucha calma» que es un no parar de reír durante todo el espectáculo.

Ya vais por la tercera temporada del «Ante todo mucha calma».

Si, nosotros tenemos que hacer un esfuerzo para conseguir estar  en el escenario, aunque no sean las condiciones que nos gustan, son las que hay y creo que es bueno por todos, tanto para la gente como para mí. Un día maravilloso, poder venir al teatro y poder actuar. Y la gente necesita reír, necesita entretenerse un rato, Entonces dijimos, porque esperar a que se arregle todo, tampoco sabemos cuándo será. En principio estaremos hasta el 28 de febrero, pero posiblemente iremos añadiendo más funciones. Mi pretensión es que la gente se lo pase bien. Me gusta reír primero de mí mismo y a partir de aquí ya te puedes reír de todo lo que pasa, y de esta sinrazón en que vivimos.

¿El humor como terapia?

Yo creo que es una de las principales terapias del ser humano, muchas veces digo que cuando se habla tanto de cultura, igual tendríamos que depender más del Ministerio de Sanidad que del Ministerio de Cultura, porque al final yo creo que es una terapia, la gente tira del humor para sobrellevar los momentos malos en la vida. Además, está clínicamente demostrado que para una buena recuperación el humor es importante, a nivel de hormonas, a nivel de todo.

En estos momentos tan complejos más aún…

Sí, aunque a veces parece que cuesta porque nos van cayendo encima capas de malhumor, de enfado, de crispación y al final yo creo que la gente lo que necesita es luz, alegría y humor.

«No acabé la carrera, me quedó la asignatura de televisión!»

Y empezar a ver el final del túnel.

Sí, yo entiendo que la gente diga, no tengo ganas de reír, pero creo que se tiene que reír, no tengo ganas de salir a andar al aire libre, no tengo ganas de comer, se tiene que comer, se tiene que ir a andar, a hacer deporte, no tengo ganas de risa, pues se tiene que reír…

Empezaste a hacer teatro desde muy pequeño…

Empecé en el colegio, en el Casal dels Àngels, de L’Hospitalet. Había unos profesores que me pusieron un poco el bicho del teatro… Hice una obra cuando tenía nueve o diez años y me gustó mucho la experiencia, aquella sensación de la luz que se apagaba, el silencio de la sala, las risas y la alegría de la gente, a pesar de que eran familiares y amigos y vecinos del barrio, pero era muy agradable y entonces, con unos amigos del colegio montamos un grupo de teatro y así empezó un poco todo este juego.

José Corbacho. Revista Acelobert Barcelona. Febrer 2021¿Y la primera vez que subiste a un escenario profesionalmente?

Tenía veintitrés años, fue con La Cubana. Ya teníamos un grupo de teatro y hacíamos cosas. Conocí a Jordi Milán y justo coincidió que una persona dejaba la compañía y  Jordi me preguntó si quería entrar, y fue así, de un día para otro. Yo estaba estudiando y mis padres: «¿pero dónde vas?!». Pues me fui a La Cubana. Al principio iba alternando con los estudios, estaba haciendo periodismo.

¿No acabaste la carrera?

No, me quedó la asignatura de televisión! Una vez fui a la Facultad de Periodismo a ver si se podía hacer algo, «no, porque has agotado todas las convocatorias» me dijeron. Le hice a mi madre una orla falsa y allá está en el comedor. Un día me preguntó: «¿Esto es de mentira, no?»… «Bueno, mama, ¡¿ y los años que has vivido contenta?! , eso no te lo quita nadie».

«Aprendes mucho mas cuando la «cagas» que cuando va todo bien»

La Cubana ha dado muy buenos actores y actrices.

La compañía La Cubana es una escuela, un instituto, una universidad… Porque lo bueno que tenía es que no era aprenderse un papel y salir al escenario y ya está, sino que allí hacíamos de todo, vestuario, cargar al camión, montábamos, desmontábamos y todo esto nos daba una visión del espectáculo muy diferente, iba mucho más allá, a nivel de producción, de todo. Y también era muy divertido crear los personajes. Recuerdo con Jordi, al principio cuando tenía la oficina en la calle del Carmen, cerca de las Ramblas y bajábamos a las Ramblas a mirar a la gente para después hacer los personajes que salían en «Cómeme el Coco Negro»,  «Las Teresinas», etc… Al final es una forma muy chula de construir el personaje. Estuve doce años, aprendí mucho!

Y después te fuiste a El Terrat que también fue otra «escuela».

Si, cuando marchamos de La Cubana, Santi Millán y yo marchamos los dos el mismo día, Andreu Buenafuente se enteró y nos llamó, primero a Santi y al cabo de tres meses Santi me llama y me dice: “escúchame, Andreu quiere hablar contigo y tal…” Y allá estuve diez años, creo. Fue otra escuela de cómo hacer televisión, otro aprendizaje de muchas cosas que después  te van sirviendo.

Tienes un pensamiento muy creativo.

Siempre estoy aprendiendo, esto es importantísimo… solo tienes que estar un poco abierto. Y también la gente con la cual te encuentras, yo he tenido la suerte de coincidir con gente tan brillante como el Edu Soto, David Fernández, Silvia Abril, Yolanda Ramos, Paco León… Con solo que mires con un poco de atención, aprendes tanto de ellos!

Los compañeros de trabajo…

Sí, me flipaba Rubianes, me gustan Els Juglars, me gusta mucho el cine, con el cine siempre estás aprendiendo, pero a veces te olvidas de la gente con la que has trabajado, de la gente con quien trabajas aprendes mucho… Poder estar con Andreu (Buenafuente), con Berto (Romero), son gente muy buena, solo estando a su lado ya estás aprendiendo… Pero también le tienes que poner ganas!.  Al final somos cómicos, nos podemos equivocar, si yo veo que un monólogo no funciona te inventas otra cosa, no soy un cirujano cardiovascular que si me equivoco puede ser un problema, me equivoco en un chiste, pues no pasa nada. Con estas pruebas y errores hemos ido aprendiendo unos de los otros…

José Corbacho. Revista Acelobert Barcelona. Febrer 2021José Corbacho. Revista Acelobert Barcelona. Febrer 2021

Tu espectáculo tiene mucho de improvisación.

Si, aunque me gusta tener un guion, pero la vida me da mucho material!. Me llama mi madre y me dice: ¿has visto lo de los Pcr’s?… “Ostras!, esto lo tengo que decir”.  «El confinamiento municipal se puede romper para ir al mitin…» y tú dices: “¿pero esto es un chiste?, muy surrealista todo… Y entonces a la que le haces punta, la gente le hace gracia ver que ríe de lo que ríe todo el mundo.

En 2006 ganaste el Goya al mejor director novel por la película «Tapas».

La experiencia de “Tapas” fue maravillosa, primero porque a mí me gusta mucho el cine. Voy mucho, si puedo ir cada semana, voy. La grabamos en mi barrio, hablábamos de cosas muy próximas y fue muy bonito, la gente se volcó y al final salió muy bien. Y el momento del Goya también fue muy especial, porque yo veía los Goya y siempre me decía ¡que guay! y un día te ves allá… Yo estaba borracho de alegría, quedamos super contentos.

De todo lo que has hecho a lo largo de tu vida, ¿de que te sientes más orgulloso?

Yo me siento más orgulloso de las cosas más personales, de la familia, de haber ido a buscar a mi hijo hace dieciséis años, de las cosas personales. A nivel profesional, a pesar de que es muy vocacional y me gusta mucho, tengo momentos maravillosos, esta es una profesión que aunque hayas hecho mucho, lo que importa es lo que has hecho hoy, por mucho que hayas hecho cosas, si la gente que viene al teatro no se lo pasa bien, a la gente le da igual que hayas hecho esto y esto… Es lo que haces en el momento. Pero, está claro, cuando miro atrás veo que las cosas son una consecuencia y has ido haciendo toda una cosa. Y es verdad que tengo momentos inolvidables como los tiempos de La Cubana, momentos con Andreu, cuando hacíamos Homo Zapping, un programa muy chulo, el momento de “Tapas”, además hacer una peli con Juan Cruz, amigo mío de toda la vida. Me lo he pasado muy bien también a «MasterChef», a «Tú cara me suena»… he tenido momentos muy chulos…Y miras atrás y veo toda la gente con quien he tenido la suerte de compartir viaje… También han salido cosas que no han funcionado, y está muy bien, aprendes mucho más cuando la «cagas» que cuando va todo bien… Pero hay muchos momentos de felicidad, y esto claro, es una suerte.

Hace pocos meses que te han hecho un trasplante de riñón, ¿cómo te encuentras?

Muy bien, fue una experiencia que ya sabía que llegaría, me llevan en la Puigvert desde que tenía quince años, porque nací con espina bífida aunque con un grado suave, pero esto me provocaba que un riñón no funcionaba bien desde pequeño. Sabía desde hacía cuatro o cinco años que este momento de hacer trasplante llegaría. Y coincidió con esta pandemia. Finalmente fue en verano pasado. Mi hermana grande fue mi donante, que continúa cuidándome….

¿Proyectos?

Proyectos siempre hay! Me gusta mucho sembrar y me he dedicado mucho durante este 2020, a causa de todo este tema de la pandemia, confinamiento, trasplante, encerrarme en casa, escribir mucho, a ir sembrando… Estamos trabajando con Jordi Milán una película basada en un espectáculo de La Cubana y estamos muy contentos de cómo va este viaje… También una serie con algunos de los amigos de quienes hemos estado hablando y continuar haciendo teatro. La verdad que los proyectos siempre están. Después unos saldrán y otros no, pero bien, ahí estamos…

Mucho éxitos en todos tus proyectos, de momento, ¡te iremos a ver al Teatro Borrás!

Antonia Utrera