Desde 1929 en la Calle de la Cera 49, en el barrio de Sant Antoni, se ubica el Restaurant Can Lluís. Diferentes generaciones han pasado por el establecimiento y, actualmente, Ferran Rodríguez y Júlia Ferrer, son los encargados de mantener la tradición de un restaurante emblemático en el barrio.

Después de tantas décadas y gracias a la amabilidad y la calidad de Can Lluís, han ido fidelizando los clientes, algunos de los cuales hace más de 40 años que lo frecuentan. A esto, Rodríguez explica que «se siente un placer enorme», que lo que se ha hecho durante los años no ha sido en vano.

Asimismo, con el paso del tiempo el establecimiento no ha querido dejar pasar los platos tradicionales y continúa fiel a sus inicios. Ferrer explica que, a pesar de haber cambiado las costumbres a la hora de comer, «llegar a Can Lluís es como ir a comer a casa de los padres o los abuelos». Se cocinan platos que «entran dentro del subconsciente porque estábamos acostumbrados a comerlos cuando éramos pequeños».

Como anécdota, uno de sus menús más populares se llama Vázquez Montalbán. Rodríguez relata que en 1946 hubo una detención indebida en su casa, donde mataron a su abuelo y a su tío. Montalbán, que era pequeño y vio la escena, quedó muy marcado. Ya de adulto, en su libro Historia de Padres e Hijos relató el suceso. De hecho, muchos de los periodistas internacionales que visitaron Barcelona en 1992 durante las Olimpiadas se personaban en Can Lluís en búsqueda de las referencias de Vázquez Montalbán.

Finalmente, Ferrer también destacó la dureza del sector de la restauración: «es en general un sector muy dedicado, que implica mucho trabajo». Sin embargo, desde Can Lluís siempre se ha hecho «con gran satisfacción» gracias al placer de sentir que la gente elige su casa para comer.

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