“El teatro es muy esclavo, pero cuando te subes al escenario te olvidas de todo y te das cuenta que vale la pena”

Roger Berruezo (Girona, 1985) es actor, cantante y bailarín. Ganar un concurso de karaoke hizo que dejara sus estudios para emprender una carrera sobre los escenarios donde ya ha actuado en Que, el nuevo musical, Mar i Cel o La Bella y la Bestia. También ha trabajado ante las cámaras en series como Águila Roja y Gavilanes y la película Cómo sobrevivir a una despedida. Su reconocimiento ha llegado sobre todo como protagonista de la serie de sobremesa Acacias 38. Ahora vuelve al teatro con el musical Rent.

Sandra Pulido
Febrero’16

 

Rent es uno de los musicales de más éxito de todos los tiempos. ¿Que encontraremos en esta versión en catalán?Encontraremos la esencia de Rent de toda la vida, pero con otra frescura. Los que no lo conozcan creo que se sorprenderán y se harán muy fans, como me hice yo. Es el primer musical que vi y que hice.
¿Cómo fue esa primera experiencia?
Yo estudiaba diseño gráfico en la Escuela Massana, pero decidí dejarlo todo y empezar a estudiar comedia musical. Cuando entré en la escuela el curso ya estaba empezado y los compañeros de clase estaban haciendo Rent e hice voces del coro. Al principio no sabía qué era, pero enseguida me enamoré, porque las canciones son muy chulas.¿Cómo recibiste la propuesta para hacer Rent, de nuevo?
Me lo tuve que pensar para poder combinar cosas. Llega un momento que también tienes que pensar en tu salud mental -comenta riendo-, porque cuando me lo dijeron también estaba haciendo una serie diaria en Madrid y los fines de semana hacía Mar i cel. Pero acabé metiéndome, porque ¿quién no quiere hacer Rent?¿Cómo es tu personaje del musical, Benjamin Coffin III “Benny”?
Benny había compartido piso con cuatro compañeros, pero él siempre ha querido aspirar a otro tipo de vida. Él es quien pide el alquiler del piso donde están sus antiguos amigos, que son okupas y no pueden pagar. Ellos piensan ‘Benny eres nuestro amigo de toda la vida, pero nos estás dejando en la calle’. Es un poco el malo de la película, pero… los malos casi siempre se vuelven un poco más buenos -explica sin querer avanzar demasiados detalles-.¿Hay presión para hacer un musical que ha sido tan reconocido y premiado?
Personalmente, tengo mucha de presión, porque los últimos musicales que hice fueron La Bella y la Bestia y Mar i Cel y hacía dos personajes que cantaban muy grave. Pero ahora es un sonido completamente diferente. Es difícil volver a recuperar un estilo que yo ya había dejado y me ha costado. Aparte, Rent en la profesión es muy conocido y tienes la presión porque todo el mundo querrá ver qué hemos hecho de nuevo.

Volviendo a tus inicios como artista, ¿qué hizo que dejaras los estudios de diseño gráfico?
Participé en un karaoke, con unas 30 personas y se iban haciendo galas eliminatorias; un poco como Operación triunfo. El último día estaban Àngel Llàcer y Manu Guix de jurado. Cuando gané, Manu Guix, que no conocía de nada, me dijo ‘estamos haciendo ahora los castings de Grease, por qué no te presentas porque estamos buscando chicos y tú tienes planta’ y yo le comenté que no había hecho nunca teatro, pero me animó. Me presenté por el papel de Danny Zuko y llegué a la final e incluso me vi con los productores, cuando todavía estaba estudiando en la Massana.

Y descubriste otro mundo.
Entonces me lo planteé, ‘quizás puedo cambiar e ir hacia ese lado’. Fui la oveja negra de la familia durante algunos meses, pero ya me dieron por perdido y me dejaron que hiciera lo que quisiera. Al final, el casting no salió, pero todo lo que me aportó me cambió el mundo. Vi que el diseño gráfico me encanta, pero que el teatro me tira mucho más. Me apunté a la escuela de Coco Comin y al año y medio salió el musical Qué, de Àngel Llàcer.

¿La comedia musical es donde te sientes más cómodo?
Sí, pero cuando hice en el Teatre Lliure El fascinante chico que sacaba la lengua mientras hacía manualidades de Albert Espinosa, que era texto puro, también me gustó la experiencia y ahora tengo muchas ganas de volver a hacer. La tele y el cine también me gustan mucho.

Pero el teatro es duro.
Durante tiempo no he parado, por suerte, pero hay un momento que piensas que el teatro es muy esclavo y yo soy una persona muy familiar, que me gusta que vengan los amigos a casa a jugar a cartas o a ver una película, pero claro, todos los fines de semana estás encerrado en el teatro… Últimamente estoy dando muchas vueltas a eso, pero cuando te subes al escenario te olvidas de todo y te das cuenta que vale la pena.

¿Prefieres, pues, la rutina de trabajo de la televisión o del cine?
El cine me gusta mucho. Es un mes o dos para hacer la película y ya eres libre. Con Acacias 38 era la primera vez que hacía una serie diaria. Esto implica levantarte a las 6 de la mañana, vienen a buscarte a la puerta de casa y pasas todo el día en plató. Llegas a las 8 de la tarde a casa, te pones a estudiar el guión y al día siguiente vuelta a empezar. Y así de lunes a viernes.

¿Al hacer la serie de Acacias 38 has notado que la gente te reconoce más por la calle?
Lo he notado un poco. Con el horario de rodaje no tengo mucho tiempo de salir, pero a veces encuentras gente que te dice ‘pero si yo a ti te veo Todas las tardes’ -dice con un punto de vergüenza-. Sobre todo te lo dicen si sales con el look del personaje, pero si te pones unas gafas o te cambias el peinado ya no te conoce nadie.

¿Qué ha supuesto para ti hacer el personaje de Germán?
Germán para mí ha sido poder demostrar que Roger no es sólo el jardinero sin camiseta de Águila Roja o el chico de Gavilanes. Haciendo de Germán en Acacias 38 me he podido defender como actor.

El personaje del Germán y toda la serie de Acacias 38 también tiene mucho éxito en Italia.
Allí se llama Un vita y es todo un fenómeno, como ya ocurrió con El secreto de Puente Viejo. Salimos en las portadas de muchas revistas y nos llegan muchos mensajes del éxito. Hay compañeros que han ido a Roma y no dejan de pararlos por la calle.

¿Has podido vivir el éxito en Italia?
Todavía no, pero sí estoy pendiente de ir.

¿Y trabajar en allí sería una opción?
Sí, sería una opción. Hablo italiano y estoy encantado. Ya estoy hablando con un representante italiano… y sí, ¿por qué no?

El actor debe compaginar etapas de mucho trabajo con otras donde hay menos. Tú en un momento que no tenías ningún proyecto decidiste marcharte.
Una vez terminé la Bella y la Bestia, hace dos años, decidí ir a vivir en Londres durante un año. Trabajé como un burro en un restaurante y aprendí mucho inglés. Además, gracias a un representante pude llegar a hacer algún anuncio y una prueba para una serie. ¡Era muy feliz! Pero me surgió hacer la película Cómo sobrevivir a una despedida y también Mar i Cel y ahora estoy aquí. Cuando no tienes trabajo es duro, pero uno debe ser listo y si no me sale algo de actor siempre puedo trabajar en un restaurante o lo que sea.

¿Después del musical que te gustaría hacer?
Me gustaría mucho hacer cine. Hacer algo de policías o ciencia ficción.

¿Hacer las Américas está en tus planes?
Hacer las Américas me ronda por la cabeza cabeza desde hace tiempo e ir a Londres ya fue un pequeño paso. Ahora estoy con un proyecto para sacar un single y grabar un disco. Pero América Latina también me llama mucho la atención… quién sabe. Estoy muy abierto a viajar, aunque como en Barcelona… Pero sí estoy dispuesto a marcharme.

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