“Me metí en un mundo de luces y color, pero nunca perdí la cabeza”

De niña soñaba con bailar, pero acabó cruzando pasarelas vestida de alta costura. Le agradece a la moda que le haya dado la oportunidad de ser muchísimas versiones de sí misma. Reconoce que es un mundo muy duro, pero con el tiempo, aprendió a disfrutar de él. Se siente afortunada de haberse mantenido diez años en lo más alto, pero ser modelo no es algo a lo que aspire dedicarse el resto de su vida. Verónica, ahora, apuesta por TheGarage, el centro de yoga que abrió hace un año en el corazón de Poble Sec. La modelo, que vive uno de los momentos más estables de su vida, nos recibe en su local zen.

Per Marta Codina
Novembre 2016

¿Cómo llegas a las pasarelas?

Llego en el año 1993, con quince años. A través de un amigo de la familia contacté con una agencia de modelos. Justo esa semana había allí una mujer de la agencia estadounidense Ford buscando chicas para representar a España en el concurso de Supermodel of theWorld. Participé, gané la final internacional y me quedé a vivir en Nueva York. Más que llegar a la pasarela, me caí encima de ella.

¿Una niña que no quería ser modelo?

Con quince años estaba descubriendo lo que era ser adolescente. Meterme en el mundo de la moda y vivir lejos de mi familia y amigos era lo último que me pasaba por la cabeza.

Una adolescente en Nueva York. ¿Cómo vives, o mejor dicho, sobrevives a esa etapa?

Por un lado, fue un regalo. Me pasó lo que ocurre en las películas, el sueño de todas.  Pero la realidad no fue tan divertida, yo era una niña muy inocente, inmadura y el mundo de la moda es duro. A los quince años no sueles tener una personalidad muy definida y has de tener un centro muy marcado.

¿Cuál fue tu centro? ¿Qué te hizo no perderte?

Mi familia. Tuve suerte, porqué siempre me apoyó, me mantuvo siempre con los pies en la tierra y, a partir de ahí, sobreviví.

¿Tus padres se trasladaron contigo?

No. Soy de familia alemana, en el norte es normal que los hijos se vayan de casa muy jóvenes. Mis padres vivieron mi marcha con muchísima confianza, me dejaron ese espacio para explorar. Me habían inculcado unos valores muy claros: la familia, la vida sana, el amor por las cosas sencillas. Y yo los tenía muy grabados.

Han dicho de ti que eres una modelo atípica. ¿Por qué?

Me metí en un mundo de luces y color, pero nunca perdí la cabeza. Nunca he sido amante del mundo de la noche, no he enloquecido por estar allí arriba y no he perdido el contacto con lo que había aquí abajo. A ratos me ponía el traje, pero luego volvía a mi casa, me lavaba la cara y todo volvía a ser normal.

¿El mundo de la moda es tan superficial como parece?

Construye una imagen muy producida. Vende una estética, un maquillaje, un vestuario y todo ello son valores superficiales. Pero hay gente allí que hace lo que puede por ganarse la vida, por cumplir un sueño. El producto es superficial, por supuesto, pero no hay que superar un casting de superficialidad para poder trabajar en la moda.

¿Y un casting de glamur?

El mundo de la moda tampoco es tan glamuroso, pero eso es algo que a la gente no le gusta escuchar. Piensan que mientras ellos están ahí, una se viste de Chanel. El traje de Chanel, normalmente es prestado y se devuelve después de la fiesta. En mi armario no tengo 500 chaneles, ni muchísimo menos. La gente e
so no lo quiere ver porqué el mundo de la moda está hecho para soñar.

Un sueño bastante duro: mantenerse en una talla, conservar una belleza…

Entrar en una talla o no entrar es el resultado de la vida que lleves contigo misma. Pero que con quince años aprendas a valorarte por los centímetros que mide tu cadera o por la calidad de tu pelo, y que cuando entras en unos cánones eres maravillosa y cuando te sales, se olvidan de ti… eso, no es muy sano.

¿De no haber ganado aquel concurso, qué habría sido de ti? ¿Tenías un plan b?

Entrevista a Verónica Blume

Entrevista a Verónica Blume

Mi primer plan era ser adolescente, tener mi primer noviete, empezar a salir, aprobar el curso…no tenía ninguna estrategia pensada.

¿Sientes que perdiste algo por empezar a trabajar tan joven?

Perdí algo y también gané mucho. Hay una parte de mí que sigue siendo adolescente porqué hay una fase que creo que no acabé de vivir. Pero, por otro lado, he tenido grandes experiencias y he aprendido mucho. No lo cambiaría por nada. No fue la evolución más armónica del mundo, pero estuvo muy bien.

¿Por qué dejas las pasarelas en pleno éxito?

Me quedé embarazada, sentí que tenía que cambiar. Llegaba una criatura a mi vida, nos fuimos a vivir a Ibiza y hubo otras cosas que ganaron en importancia. La vida de modelo es una fase. No es mi trabajo de cada día.

Tu día a día es TheGarage, tu centro de yoga…

Si, en el se imparten clases y talleres de distintas modalidades: ashtanga, vinyasa, yinyoga, yoga para embarazadas, para familias… Era un garaje abandonado, lo reformé en función de las necesidades que iban surgiendo. Y la oferta de clases va en función de lo que necesitan los alumnos. Ellos son muy importantes, nos alimentan la ilusión.

¿Cómo te inicias en el yoga?

Estaba embarazada, tenía mucho tiempo y ganas de conectar conmigo, de potenciar esa experiencia alucinante que es que haya un ser creciendo en ti. Entré en una clase de yoga y fue un flechazo. Empecé a sentir las ganas de compartirlo, hice la formación para ser profesora y esperé a que llegara el momento para poder comprometerme con un proyecto.

¿TheGarage te ha hecho cambiar el glamur por la espiritualidad?

La vida de una modelo no es tan idílica. No te despiertas como la cenicienta, rodeada de pajaritos y te cae encima el traje de alta costura. Coges un avión a las 6 de la mañana, llegas ojerosa, te maquillan en un camión. El glamur es el resultado final de un equipo que trabaja para que eso sea así pero una modelo no va levitando a un metro de tierra. Cambié ese trabajo por una vida mucho más estable y convertí mi pasión personal en un proyecto.

¿Sigues las tendencias?

Me divierten, pero nunca las he seguido ni las he entendido muy bien. Al final, la moda es una manera de expresarte y ahora, más que nunca, hay más libertad para ser creativo con tu manera de vestir. Lo importante es estar cómoda.

¿Con qué estilo te sientes cómoda?

Acabo vistiendo con tejanos, camisetas, jerséis. En alguna ocasión especial puedo acabar poniéndome algo súper tendencia, pero no soy de las que está pendiente de lo que se va a llevar el próximo invierno.

No sales de casa sin…

El teléfono, las llaves del coche y mis flores de Bach.

Un libro imprescindible

La enfermedad como camino fue un libro que, con quince años, me cambió un poco la visión de lo que es el lenguaje del cuerpo. Es un libro que me ha acompañado a lo largo de mi vida. Lo usaba mi padre cuando éramos pequeñas y ahora lo uso yo con mi hijo.

¿Qué hay en tu nevera?

Mucha verdura, leches vegetales, fruta, tofu, seitán…También algún trozo de carne porqué vivo con mi hijo, que tiene 13 años y él sí come carne. No le encierro en ninguna burbuja, pero al mismo tiempo que come carne también come tofu, seitán y muchas otras cosas… Muchos cereales. No tengo ninguna poción mágica.

No te hace falta. Suerte en tu nueva etapa en el TheGarage.

 

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